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Monday, March 02, 2015

Humor globalizado: flujos de caja impúdicos


Humor globalizado

Flujos de caja impúdicos

Joaquín Ortega

Hacer dinero no está mal, mucho menos gastarlo o invertirlo en tu futuro y en el de los tuyos, el problema reside en no ser exagerado ni parecer un pavo real con plumas de Euros. Bueno es tener un auto bello y caro. Malo es que ese auto tenga suspensión y cornetas que tripliquen el valor de todo el automóvil. Bueno es poder disfrutar de un día de playa. Malo es que el islote o la bahía que escogiste para pasar un rato, se convierta en un estacionamiento acuático, donde las embarcaciones y los yates, sean el referente flotante del carro del chulo, delineado arriba hace un ratico.

La obscenidad no es un plato descomunal, se trata de una escudilla terriblemente organizada. 

El problema con un flujo de caja impúdico, es que dentro de la economía de los bits y los bytes   –y en ciertos contextos nacionales- siempre nos va a sonar a máquina registradora ilegal, a contador de dinero a la sombra, a moneda bañada con lágrimas, o peor aún a maletines con tic tac ocultos.

Sí sospechamos del trasero de la rubia del comercial de traje de baños… Sí nos fajamos a buscar en Facebook el nombre de la novia anterior del chico que estamos considerando… Sí  revisamos con detenimiento las referencias del doctor que nos va revisar nuestras partecitas íntimas, viene a ser súper normal, que una tos con olor a dólares frescos nos encienda las alertas de caminante del mundo actual.

Los capitales vuelan más rápido que los aviones, las estafas llegan al correo electrónico con el nombre de una mujer hermosa –al menos en fotos- y de ascendencia real –hasta prueba en contrario- Hasta la educación formal pareciera poder brincarse en tiempos y asistencias, con algún titulo adquirido en las plataformas virtuales de alguna universidad de resonancia anglosajona. 

El dinero caliente nos persigue, se mueve entre paraísos fiscales y nombres impronunciables –y sobre todo inentendibles- como foreclosure, commodity, broker, Laddering, Fee, Planning y Pari-Passu- Con estas frases clave, se debe ver uno muy coqueto hablando por teléfono, pero ocurre como con las siglas de las enfermedades de atención infantiles: una vez que el padre las entiende, los psiquiatras inventan unas nuevas. 

Para variar, Hollywood nos engaña de lo lindo y la vida de Gordon Gekko o de Jordan Belfort –a cual más parábola, una que la otra- revela que los malos simpáticos o con hijos malcriados, se salen con la suya, mientras los créditos ruedan sobre las caras de actores que se ríen de los excesos de drogas ajenos, como se burla un niño de la caída de culo de su maestro alcohólico.  

Un cañón de dólares disparado con sagacidad y precisión, hace que hasta el más lento quiera volverse blanco -o guardaespaldas- de la integridad moral de algunos bolsillos en la mira.

Cash, cash, cash…Esa palabra suena tan dulce, como la lluvia nocturna y serena en los oídos.

@ortegabrothers




Tuesday, February 17, 2015

Humor globalizado: cuando la guerra del teclado es más importante que la de verdad


Humor globalizado
Cuando la Guerra del teclado es más importante que la de verdad
Joaquín Ortega

Con la guerra en tiempos globalizados está pasando lo mismo que le pasa a las mujeres, primero con sus novios y después con sus tatuajes: se aburren. Y no es cosa de morirse, pero cuando lo que entretiene es lo que ocurre frente al ordenador -y no lo que pasa al otro lado de la ventana- sabemos que vamos rumbo a otra forma de locura, que no de idiotez, con el perdón de los infantes con  2 añitos de edad -y mucho más avispados que algunos adultos-

Esta locura no prevista en manuales de medicina ni en el sentido común de los mayores más sabios, parece originarse al menos por tres motivos: el primero se resume en el “no me importa”, el segundo se resume en el “eso no ocurrirá aquí” y el tercero se detalla en la frase: “no lo se”.

El grupo de los “no me importa” se mete de cabeza frente a remansos de regodeo deportivo o erótico. Para ellos la guerra es una cosa tan exótica -y hasta fashion- como un vestido inaguantable de los la princesa Leia -o de los impagables- de su madre Padme, siempre mejor acompañada, con mejor ojo y con mejor estilo que su hija.

El grupo de los “eso no ocurrirá aquí”, ven cada matanza como un lugar tan exótico como el sushi impronunciable descubierto en la semana, o como la derivación del nuevo tono del tinte, recomendado por el estilista lisonjero. 

Los del grupo de “no lo se” tal vez, sean un poco más honestos, y solo abrevien la perdida de tiempo argumental, de los dos primeros grupos.

Para todos ellos, solo cabe desearles una hermosa y próspera vida, alejada incluso de historias audiovisuales de unos fulanos vetustos como Hitler, Stalin o Tito… o de algunos sujetos con nombres de Chefs hipsters como Pol Pot,  Taylor o Suharto.

Para cerrar hay un cuarto grupo, a todas luces el peor: es el de los que dicen: “guerras siempre ha habido y siempre habrán, vayamos a la próxima”…y con gesto desgarbado pasan la pagina, como se pasa con el dedo entre escritorios en su Ipad. Estos peluches, ven al mundo real como una sucesión de vidas recargables -y de dolores graciosos- que sufren todos los otros que no son ellos, ni su entorno de placeres y risitas. Estos  malos virtuales asumen como risible el mundo real, tienen el poder del delete como dioses de última generación. Seguramente, a uno de estos personajes lo tiene ahora, al otro lado de su mesa, frente a una taza de café. Si lo ve, no le lleve la contraria ni le sonría, ambas estrategias son funestas ante los todopoderosos generales de escritorio. Por lo pronto, guárdese de ellos y brinde a la salud de los soldados de juguete, que al menos ellos terminan en un cajón tras verdaderas misiones cumplidas, al final de la jornada.

@ortegabrothers