Tuesday, October 06, 2009

Diario de un jodedor: Feel Good

Feel Good


Joaquín Ortega



Si algo sé, es que estoy muy lleno de odio. Por eso, la felicidad artificial es la que peor digiero. Desde que apareció Robin Williams haciendo cine con su sonrisa de bondad infecunda todo se vino abajo. Si acaso hiciera películas como sus monólogos ¡verdaderas piezas de risa bruta! -para muestra un botón: “La cocaína es la forma que tiene Dios de decirnos que estamos haciendo mucho dinero”- la realidad sería otra. Williams le abrió cancha a lo feel good con un Tom Hanks en The Terminal, caminando como un enfermo de varicoceles, entre espumarajos bárbaros jurando amor. Desde entonces, ¿quien puede creer en la bondad cinematográfica de un Danny Glover cuando viene a quitarme de la mano de una Ganga, you know lo que es mío? Por cierto, si quiere volver el estómago “guglée” Belafonte más Glover y verá dos vibrantes afroamericanos dándose trompa sin Trident.



Pero vayamos al punto: el “derrame de bondad” bajó hasta el sur en forma de cuña de bodoque vendiendo un beso por Internet. Más de dos años al aire se mantuvo el comercial en toda Latinoamérica, para después reaplicar la formulita con la cuña de un hombre que se casa con una motoneta: verdadero maquinismo en clave de parafilia vespasiana.



La gran pregunta: ¿por qué creemos todo lo que nos dicen? ¿Por qué el deseo de querer ser chéveres, panitas o carnales nos convierte en fundamentalistas de la estupidez? ¿Por qué agarramos fiebres con artistas del aturdimiento masivo, para luego destinar sus productos culturales –léase CDS y merchandising- al interior de cajas de cartón cundidas de chiripas o a las mazmorras religiosas de caridades post deslaves? ¿Por qué amar a CAP con devoción, para luego odiarlo y terminar jalándole a su facsímil, pero en clave de piedra y compulsión pansexual?



Las fijaciones con la música venezolana después del ocaso de Simón Díaz y el desconocimiento de Vytas Brenner, Chelique Sarabia y Onda Nueva, varían entre Huáscar Barradas, El Pollo Brito, El Ensamble Gurrufío y una parva de epígonos de ese renglón conocido como lo “margiculto”. ¿Por qué todas las canciones que parecen una ensalada de “Ilan con hora loca” nos definen emocionalmente? ¿Por qué cuando preguntas por Guaco la gente te dice: “¡es que bailan arrechísimo!” ¿No será que en Venezuela el hecho de no consumir arquitectura nos ha hecho apreciar más un zapateo que una tonada decente? ¿Será por eso que las cuadrillas de niñas con bozo, frente a las gaitas colegiales se han transformado en el recordatorio de que nunca llegaremos a reflexionar como país hasta que dejemos la frotadera con ropa?



¿De cuándo acá, batir el pelo frente a una orquesta que –casualidad de casualidades también tiene coreografía y colores guacamayos- es una revelación automática de virtuosismo? Si llegar tarde a los ensayos, dejar que tu primer violín te afine la orquesta y hacer versiones –probadas y de reconocido éxito de chivos internacionales asociados- es arte, entonces cada headbanger del mundo debería tener en su lonchera una estrella Michelin. La mafia de Simon Rattle y Claudio Abbado -con largas temporadas dolarizadas en un país que se despeñó y que negamos verlo por la grima y la intoxicación tiene que significar algo- ¿A dónde estudió dirección nuestro guaro de oro? ¿Cómo sobrevive un “sistema” sino es mimetizándose en un territorio ocupado?



Toda la infamia de lo feel good no es más que otra táctica de la palma híspida que regala distracciones, mientras alguien nos está quitando algo. Todo documental de superación, toda parábola neoliberal de éxito, todo brochure de medicina social, todo film de autoayuda y de pensamiento positivo no son más que velados inventos para bajarnos las defensas, meterse en nuestros bolsillos, arrebatarnos libertades y narcotizar a nuestras mujeres para que les paran muchachos a trovadores de cinco acordes. ¿No se han fijado que Drexler, Valero y Johanssen no son más que tres horrocrux de Arjona -quien a su vez es un ente fallido, mezcla de Amaury, los gemelitos abominados Milanés-Rodríguez y la engañifa de Bono?-.



Los ejemplos de copias sobran, sí en México Verónica Castro imitaba a Joan Collins y Luis Miguel le puteaba el estilo a Harry Connick Jr. en nuestras tierras el primer disco de Desorden Público era un fusil estético de las carátulas de Fabulosos Cadillacs y estos a su vez de Madness. En pocas palabras, es la carga de Miguel Bosé copiando a David Bowie, para luego ver a Bosé repetido por Emmanuel.



¿Es que nadie tiene personalidad? Y no me digan, como en The Simpsons que sin los Honey Mooners no existirían The Flintstones, porque igual los detesto a ambos. Recuerden algo para que sepan que es lo que es el bad karma: cada vez que pongan de fondo una canción de la nueva trova cubana una anónima Ingrid Betancourt se estará cepillando los dientes con Vick Vaporub en la selva.

Yo ya estoy cansado de la cobardía. Por cierto, si usted cree que todo lo que digo es mentira, con un solo email puedo retractarme como una gallina picatierra.



Consultorio del Doctor Ortega


Querido Joaquín. Tengo un novio que no me deja hacer lo que quiero. Insiste en que sólo le pertenezco a él. Más de una vez le he dicho que mi vida sexual no puede estar circunscrita a sus necesidades. Si el estudia tanto, yo también puedo tener tiempo para conocer gente. Más de una vez le he dicho, que a esta edad no se puede ser fiel y que si “beso” a otros hombres, eso no implica que él haya dejado de ser mi prioridad número uno. ¿Qué puedo hacer para que mi terquito entienda y me deje ganarme mi propio dinero ¿Ah?

Querida voz gangosa por Crying Weed. Tu marido es como loquito. En el corto plazo está a punto de darte una guarapa mortal al mejor estilo Jim Jones. Él todavía no ha entendido las bondades de compartir los placeres de una sexy muchacha. Algún día él entenderá esa máxima que dice “es mejor comerse un caramelo entre varios que un pedazo de estiércol, uno sólo”. Por eso te recomiendo que después de agotarlo con una sesión de amor le hagas llenar el siguiente “Test para la cabronería moderna”. Preguntas del novio a la novia:

  • La llamada sesión o encuentro erótico con el otro hombre… ¿implica roce genital o solo contacto oral?
  • ¿En la sesión habrá besos antes o después de la entrega del dinero?
  • ¿En la sesión habrá uso de condones?
  • ¿El dinero será entregado antes o después de la sesión?
  • ¿Quedara algún registro grafico o en video de la sesión?
  • ¿Intervendrán mas personas en la sesión?
  • ¿La sesión se repetirá con el mismo cliente o será solamente una vez?
  • ¿Que papel juega el novio legal antes o después de la sesión?
  • ¿Podrá el novio hacer lo mismo si necesita ganarse su propio dinero?
  • ¿Que obtiene el novio a cambio si se le permite a la novia mantener la sesión antes mencionada?


Por cierto, no importa que las preguntas sean respondidas, lo importante es comerle el coco al pelafustán y asumir que tú ya eres prepago.





4 comments:

Anonymous said...

“Test para la cabronería moderna”. Preguntas del novio a la novia"
JAJA JAJA JAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJA

!!!!

Otro aporte del chavismo cornudo a la Patria Grande

igor said...

margiculto = analfabeta ilustrado

o lo que es lo mismo "intelectual golivariano"

UhAh said...

"criyng weed...tremendo monte nno?!!!!

Anonymous said...

un container de odio!