Friday, December 22, 2017

Los barrocos del humor. Raúl Herrera entrevista a Joaquín Ortega


Los barrocos del humor. 2015
Raúl Herrera entrevista a Joaquín Ortega

RH: ¿En que año empezaste en la Rochela?

JO: fue en el año 1995, mi primer libreto se llamó "el hombre con el estómago de hierro". Era una parodia de Sábado Sensacional con Gilberta Correa y un tipo que comía vidrio. El segundo fue una Parodia del juego de la oca. El segundo, creo que estuvo al aire, primero.  Salió chiste sin querer.

RH: Antes, durante y después de trabajar allí ¿qué actores y personajes te gustaban?

JO: me gustaba especialmente Genovevo con Pepeto. Era un personaje que adoraba de niño. Se peleaba con Kiko Mendive y la mamá defendía a un cuarentón inútil que pegaba gritos en el apartamento, huyendo de su papá. 

RH: ¿Qué puede decirme del éxodo de la Rochela a Cheverísimo?

JO: creo que fue un proceso natural de búsqueda de rating en Venevisión. Quien mejor se cambiaba de canal y con mejores sueldos fue Joselo. Creo que un experimento muy bueno  -en donde algunos rocheleros también migraron a VV en los 80- fue La Chistera. Luego la presencia de Francisco Martínez o Carlos Ceruti marcaría un estilo de humor conocido como el MBC o "marico, borracho y culos", el cual no critico, pero creo que debe dosificarse, como todo en el la vida. En la Rochela el sketch del hermano Cocó llevaba ese segmento a la audiencia, con un tono sacado del humor argentino. 

RH: ¿Cual es su opinión de la posición que adopto la Rochela ante sucesos que marcaron al país : El Saqueo del 89, Golpes de Estado, Elecciones?

JO: En esa época yo era un ciudadano más. Estaba apenas cambiándome de carrera en la universidad en el 89. En esos momentos, creo que hubo una línea natural del canal -RCTV- muy clara: la antipolítica. Pero creo que la Rochela siempre fue antipoder en el amplio espectro de la palabra. Además las críticas o parodias mantenían un respeto mínimo y no se buscaba ofender ex profeso, sino que se pretendía divertir llamando la atención del presente con grandes dosis de verdad. Durante el periodo 95 al 97 mi estilo político humorístico se alineó con lo que siempre he hecho: humor que señale las imperfecciones del ser humano, del sistema político y de la sociedad, proponiendo siempre salidas sin cinismo. Con el tiempo me he vuelto más descreído y cínico acerca de las intenciones de los políticos y de las personas que se dicen "masa" o "pueblo", para cambiar su status de vida. 

RH: ¿Era la Rochela una familia como pensamos los fanáticos del show?...¿o era cierto que existían operaciones colchón, líos internos por egos, esto no lo reflejaré en el producto final…pero quiero saberlo para no escribir algo como: “Fulano y mengana en las cámaras y tras ellas se llevaban excelente y resulta que se odiaban”…

JO: en cualquier asociación humana hay luces y sombras. Pero sin duda, las conexiones personales que se mantienen tras cámaras son muy breves. El mundo de la TV es un lugar donde se conjugan muchas bondades y miserias. Todo lo que se ha escuchado sobre la TV es tan cierto, como lo que se ha escuchado del teatro, las organizaciones políticas, los circos y los espacios cerrados como las iglesias o los ejércitos. El que puede abusar de otro, abusa… y el que puede ayudar a otro, pues lo ayuda. Sin duda, la amistad más frágil es la que existe entre actrices; y los juegos de poder con mayor número de odios están circunscritos a los pasillos gerenciales. 

RH: Anécdotas las que desee: Graciosas, Tristes, Indignantes…

JO: Una de las más graciosas fue ver tras cámaras la relación cómplice entre Gladiuska Acosta -la Coconaza- y Pepeto. Eran dignas de ser grabadas. Las indirectas e ironías que se lanzaban para el deleite de los que veían las grabaciones, son posiblemente las improvisaciones humorísticas más letales que he visto en mi vida. La más indignante, posiblemente el despido de Kiko Mendive, siendo una figura clave del humor latinoamericano. Ese despido lo condenó a la indigencia. 

RH: ¿La competencia intentó absorberlo ?

JO: En esa época me veían como lo que era: un carajito nerd y nunca tuve oferta concisas de VV. Mucho de lo que yo estuve proponiendo, cuando me invitaban cada cierto tiempo a reuniones de nuevos proyectos se llevaría a cabo 12, 15 y hasta 20 años después, por ejemplo, humor con base en internet,  concursos de monólogos humorísticos por regiones, exploración de temas humorísticos LGBT -para dejar de hacer el chiste fácil del homosexual-. Incluso preparé una sinopsis para una novela que se llamaría: "golpe a golpe" donde dos familias de Caracas trataban de quedarse con una empresa, arrebatada por un golpe en conjunto, contra un empresario más pendiente de sus amantes que de los empleados. Así que nunca fui tentado por Venevisión, aunque siempre estuve en contacto con proyectos iniciales con César Bolívar o pruebas para equipos de sitcom. Entre otras cosas, porque yo siempre armaba otros proyectos humorísticos propios o con amigos- revistas, fanzines, radio- pero en algún momento, hice trabajos tercerizados para VV, Televen, TV por cable y proyectos internacionales de VV. Muchos proyectos se convirtieron en pilotos que solo servirían a VV o a RCTV para hacer la preventa, y a mi -y a mucha gente- nos dejarían chupados como víctimas de vampiros jajajaja

RH: ¿Recuerda algún nombre del personal técnico, extras, libretistas poco conocidos que me indique para contactarlos?

JO: creo que es importante resaltar la importancia de maquilladores, productores y postproductores. Es clave la presencia en la rochela de German Parada -el productor que logró poner de rodillas a todos los canales juntos, durante casi 4 años- Cesar Bolívar, director, Alfredo Lugo y José Felix Gonzalez -Gonzalito- director… durante casi 20 años o más, sí mal no recuerdo.

RH: Yo tengo una opinión personal: la Rochela termino el día que empezaron a colocar sociólogos a diseccionar los libretos, supongo que esto se debió a la venta del canal a principios de los 90…

JO: creo que lo que dañó a la rochela posterior al año 98 fue jugar a la complacencia con un gobierno que no era populista, sino protodictatorial. También, empezaron a hacerle caso a una metodología, muy mal empleada en esa época: los grupos focales. Así, que terminó siendo una metodología mal interpretada que dañaba la máquina del humor…le daba a la yugular creativa, en lugar de ser un método de prueba de lo que funcionaba o no. Luego tenemos el tema de que el equipo creativo fue varias veces desmantelado y los libretos quedaron como una referencia casi anecdótica. Durante mucho tiempo era más el chance dado a la improvisación que a la escritura, lo cual no está mal, pero el equilibrio -y el timing- es todo en el humor. Agréguele usted a esa realidad, que la estética kitsch de la rochela dio paso a un color blanco terrible, que luego terminaría siendo trastocada hacia una copia del modelo Saturday Night Live. En pocas palabras, mataron la sustancia del humor venezolano que es ver a la realidad, a través de lo barato -y el fracaso ajeno- dejaron de lado al lenguaje real y dejaron de lado al tiempo presente. 

RH: Una breve opinión de cómicos destacados de Venezuela que no sean de la Rochela a quien usted admire

JO: Creo que Wilmer Ramírez y Toco Gómez son dos de los más grandes actores de humor del país y cuyas tonalidades interpretativas no han sido totalmente conocidas. Ariel Fedullo despertó mi imaginación desde niño y lo admiro de aquí al techo del mundo. 

RH: ¿Cómo ve actualmente el desarrollo del humor en Venezuela ? ¿Cree que las coyunturas políticas actuales permitirían una parodia/critica abierta hacia personajes de la política nacional como se hacia por ejemplo en : Asocerro?

JO: el humor venezolano está en un momento en donde poco importa lo que diga contra el poder. Eso no es nada nuevo, lo que sí es nuevo, es que algunos poderes crean que el humor los va a desalojar de sus tronos. Los narcos y los terroristas profesionales -los terroristas no religiosos, claro- tienen más poder que muchos Estados o gobiernos, y parecen mostrar mayor sentido del humor que muchos poderes electoralmente elegidos. 

RH: Mejor parodia de novela

JO: Greo que fue la de Géminis, una novela colombiana, que parodió Laureano Márquez. Creo que se llamó “Gayminis”

RH: ¿Mejor Miss Chocozuela?

JO: el que más disfruté como audiencia fue el de 1994. El del 96 que escribí junto a Yajaira González y Laureano Márquez, lo recuerdo con especial cariño.

RH: Sketch inolvidable, ese que le mueve los sentimientos…

JO: de niño me gustaba el "Ay fós" con Jorge Tuero. De los que escribí Oscar Mario, con los trapitos al sol -para Carlos Rodríguez-, de los de la rochela de mi tiempo en ella "A los viejos no se les para" escrita por Ramón Luis Pérez

RH: ¿En que año empezó en si a trabajar con el humor?

JO: creo que desde niño…en el colegio escribí unas noticias del futuro, creo que en 5to o 6to grado para leerla en una clase. Desde entonces, vivo de él… o escribo sobre él. Tendría como 9 o 10 años…la clase fue una especie de taller de escritura con Carlos Pérez Ariza.

RH: ¿Usted ha tocado todos los ámbitos a nivel humorístico : Stand Up, Televisión, Radio, Internet y Prensa, en cual se ha sentido mejor?

JO: creo que donde mejor me siento es en la radio; es inmediata, se escribe para el día siguiente o para el propio día. Además da el chance de improvisar y… es efímera, en un sentido, ya que lo dicho tiende a evaporarse, pero también se queda en la memoria de las personas para siempre, y esto no lo digo en broma.  

RH: ¿Sobre el humor venezolano tiene usted algo que opinar basándose en pasado, presente y futuro?

JO: el humor venezolano ha vivido de burlarse del poder y de las propias miserias -hambre, malas relaciones amorosas, pelazón- pero le falta reflexionar sobre esas cosas, que al no cambiar con el chiste, seguirán frente a sus ojos. El presente está marcado por mucha copia de internet, de chistes de radio viejos, de falsa inteligencia y de una pretendida comprensión de la idiosincracia criolla. Siento que mucho del humor del stand up - que luego pasa a ciertos libretos de TV o radio- están a nivel escolar y solo el sufrimiento puede hacerlos salir de un amateurismo que no se tapa ni con giras, ni con luces, ni con grandes vallas, ni mucho menos aplausos de una audiencia sin referencias estéticas, culturales y artísticas, a las cuales les venden el mismo gato como la misma liebre, a cada rato.

RH: Sus influencias criollas y extranjeras a nivel humorístico

JO: Criollas creo el principal es Otrova Gomas -Jaime Ballestas- …luego Jardiel Poncela. Luego estarían Leoncio Martínez Leo, Job Pim, Aquiles Nazoa, Claudio Nazoa, Ruben Monasterios, Buster Keaton, los tres chiflados, Benny Hill, los Monty Python. Mel Brooks. Mi santísima trinidad del humor es Voltaire- George Carlin- Francis Veber. En Venezuela admiro el trabajo de Ariel Fedullo, Carlos Donoso, Roberto Echeto, Castor Carmona, Rafael Jiménez, Andrés Barrios, Alfred Castillo, Ronald Van Der Monty, Carlos Medina, Sergio Márquez. Me gusta la honestidad de los libretos para radio de Rodrigo Lasarte, Rolando García y David Escalante. Siento especial gusto por la comedia teatral y cinematográfica de Francis Veber…los stand ups de Gad Elmaleh, la inteligencia de Simon Pegg, la boca sucia de Lisa Lampanelli, las raterías de Natasha Leggero y la cultura global de Tina Fey. 

RH: El mejor libretista de humor en su opinión ( puede ser cualquier medio) del país y de afuera

JO: Creo que el mejor en contenidos y average ha sido Mel Brooks, luego creo que viene Dan Harmon y en tercer lugar Mitchell Hurwitz. Su Arrested Development es una obra de arte en el área de arquitectura de libretos, como pocas se han hecho en la historia. Además, que el engranaje de personajes y actores es de lo mejor del arte escénico global. 

RH: Cuando no había internet, de que su nutria para realizar su trabajo

JO: fundamentalmente de lo mismo que lo hago ahora: primero: vida cotidiana, segundo: lenguaje familiar y lenguaje vulgar; tercero: refranes populares  y cuarto,  los personajes arquetípicos que se repiten en el inconsciente colectivo humorístico latinoamericano: un reyezuelo, un jalabola, una trepadora y un tonto útil que padece a los tres anteriores.

RH: A donde cree que se dirige el humor en un país como el que tenemos actualmente

JO: creo que el humor va hacia una cámara de hibernación, porque en la medida en que la gente no se vea sino el ombligo, las risas van a ser simplemente de golpes, porrazos, arrebatones de celulares y bolos alimenticios mostrados durante la comida. Las excepciones a la medianía siempre existen, pero la individualidad sin una troupé, sin un grupo de artistas -no de personalidades egomaníacas sin talento- sin un equipo de escritores y de productores y de maquilladores, no es permanente ni puede brillar por sí sola en un ambiente turbulento. En pocas palabras, hay que respetar el oficio y volverlo profesional. Otro camino posible es se potencie todavía más al humor político convertido en adorador de las dictaduras, ya de eso hemos visto algo en Venezuela en VTV

RH: Un anexo u opinión que desee agregar

JO: La victoria ama a la preparación, “amat victoria curam”, reza el dicho. Hay que estudiar, leer, aprender de todas las artes y géneros...el escritor de humor debe conocer todas las formas para poder estirarlas y reírse de ellas… y con ellas. El gran reto es que el humor no se primitivice por los totalitarismos…ni que se banalice por los diletantes, esto es por los advenedizos que no respeten ni el género humorístico ni a la actuación. Escribir humor es hacerle todos los días un nudo a la corbata de la muerte, esa frase está en mi blog, porque es verdad. Joder no es un hobby, es un oficio que se debe respetar por los que vinieron antes de nosotros, y por los que recibirán la antorcha.


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Saturday, November 04, 2017

Cine para 2: un robot sensible y una esposa cansada


Cine para 2
Joaquín Ortega
Un robot sensible y una esposa cansada

¿Los sentimientos son inherentes a la persona …pueden ser programados….es el entorno el que los transforma? Para muchos pensadores, vendría a ser algo así como una suma de posibilidades instaladas desde la creación - a su vez unidas a la evolución- dentro de un aparato responsivo conocido como el cerebro humano. A todas estas, dos creadores revisan el espacio sentimental desde géneros distintos: la ciencia ficción de la mano de Alex Garland y su Ex Machina, insiste en retomar el mito del moderno Prometeo de Mary Shelley. Por otro lado, Björn Runge con The Wife arma una sólida polifonía sentimental en donde el amor se extiende desde planos tan íntimos como el sexual hasta el de los sueños compartidos.

Ex Machina. Alex Garland (Inglaterra/Estados Unidos, 2015)

Alex Garland es un narrador que viene de la novela, ha pasado sin problemas de los libretos cinematográficos a desarrollar tramas para video juegos y ahora dirige cine.  Es el epítome del creador Transmedia. Su novela The Beach fue llevada al cine por Danny Boyle (The Beach. Inglaterra, 2000), luego escribió el guión de la postapocalíptica 28 Days Later (Inglaterra, 2002. También dirigida por Boyle) y Dredd (Pete Travis. Inglaterra, 2012) una nueva adaptación del violento cómic inglés, entre otras aventuras pop. En Ex Machina dirige por primera vez y nos enfrenta a un tema recurrente en la ciencia ficción clásica: ¿Puede crear el ser humano una forma de vida que lo comprenda y lo supere?

La trama se vale de un pequeño grupo de personajes, junto a un contexto estético de minimalismo y economía de locaciones. Se pasa del mundo exterior a un entramado de compartimientos y subtramas breves que desembocan en el sitio donde un robot femenino -cuya inteligencia artificial es puesta a prueba- negocia el aprendizaje con unos hombres cuya sensibilidad se trastoca por una máquina que se va volviendo demasiado humana.  La propuesta artística del robot recuerda las líneas frescas de Apple, la de los androides de I Robot de Alex Proyas (EUA, 2004) y en ciertos momentos al clásico de todos los tiempos Metropolis (Alemania, 1927) de Fritz Lang. De telón de fondo, el clásico libro de H.G. Wells: La isla del Doctor Moreau  se muestra sin revelarse del todo como inspiración más directa.

Las actuaciones de Oscar Isaac y Domhnall Gleeson se debaten entre la tensión de la sospecha mutua, el debate inteligente y la reciprocidad creativa que implica resolver estratégicamente problemas de diseño, ingeniería y respuesta a programas inteligentes. Toda vez que extendemos a los dilemas éticos, la tensión emocional y sexual toman las riendas de la película haciendo que, al menos, un par de veces sorprendan a la audiencia con giros en la trama.

El papel de Ava, llevado adelante por la sueca Alicia Vikander juega con unas tonalidades centradas en su expresión facial y en el posterior lenguaje corporal que ensambla, junto a esa suerte de exoesqueleto que va mutando en armadura y de allí a texturas Cyborg. Sin duda, es un total acierto la escogencia del reparto, el logro en la producción, el clima de ajedrez mental que se potencia en un espacio cerrado en donde las emociones sirven de trampolín para acciones que nos invitan a pensar en el ahora de nuestras creaciones y cómo pudieran vernos ellas a nosotros, el día que nos superen en inteligencia, pero en especial, en autoconsciencia. A pesar de que los últimos minutos del film queda un poco agarrotada la trama, sigue siendo una experiencia que mezcla problemas éticos y entretenimiento de forma prudente.

Ex Machina recibió una serie de premios ganando a los mejores efectos visuales en los premios Oscar de la academia, la Austin Films Critics Asociation la premió como mejor película y mejor guión, ganó el primer premio a la mejor película británica independiente, así como el primer premio de la asociación de críticos de cine de Chicago. Todos los premios entregados en el año 2016.

Puntación 4 sobre 5


The Wife. Björn Runge (Suecia/Inglaterra, 2017)

Los silencios en la cama son tan necesarios como provocadores. Si la mente toma las riendas de los temores toda noche empezará y terminará en una constante pesadilla.

En ésta adaptación de la novela de la norteamericana Meg Wolitzer, el pertinaz director sueco Björn Runge construye una delicada red de titubeos y certezas alrededor de un matrimonio, cuya suerte cambia de un día para otro. Joe Castleman    –Jonathan Pryce- vive con su esposa Joan –Glenn Close- y recibe la noticia de haber ganado el premio Nobel de literatura. Es así, como a partir de éste detonante la vida diaria se muestra en sus jaleos y bemoles.

Joe es un hombre infiel, megalómano, mal padre y peor esposo. Joan, por el contrario es una mujer abnegada, amantísima y dedicada a ser columna y sostén de un hogar –y garante de una buena fama, casi propagandística- que la obliga tenazmente a debatirse entre dar lo de mejor de sí misma… o dejarlo todo a un lado.

El viaje comienza en el lecho ardiente y termina mas allá de Estocolmo. La pareja pasa por una serie de momentos agridulces, en donde el recuerdo de los primeros años de matrimonio trata de salvar lo peor del tiempo actual. Para completar el cuadro, casi en clave de comedia negra, los ojos del periodismo insisten en desentrañar las oscuridades del ahora genio probado de la novelística. Ser la buena esposa de un villano es todo un reto y las capas que revisten a un personaje tan molido se descubren perfectamente, gracias a la destreza de una actriz de la dimensión de Glenn Close.

La fotografía y le edición recuerdan al fresco atrevimiento de algunas de las obras anteriores de Runge como Happy End (Suecia, 2011) o Mouth To Mouth (Suecia, 2005) en donde, poco a poco, el frío del ambiente ayuda a contrastar el fuego interior de unos seres humanos marcados por el deseo de entregarle demasiado corazón a las personas equivocadas.
Estrenada en el festival de Toronto de 2017 la escena inicial -de alto contenido erótico- ha sido celebrada por muchos como un canto al amor, más allá de la venta de la belleza juvenil cinematográfica tradicional.

Puntuación 5 sobre 5


@ortegabrothers

Algo de cine holandés



Cine para 2: especial ciclo países bajos en Caracas 2017
El encanto holandés
Joaquín Ortega

De Marathon. Diederick Koopal. 2012

“Si la barba lo fuera todo, hasta las cabras predicarían”. Así reza un viejo proverbio holandés, citado en alguna página perdida de la correspondencia de Baruch Spinoza, y en De Marathon (2012) dirigida por Diederick Koopal encontramos a una serie de personajes cuya apariencia hace juego con el dicho.  En éste film se describe, en clave de comedia, la transformación de un grupo de compañeros de taller: desadaptados, solidarios, inelegantes, tramposos en las cartas y cada uno con un fracaso a cuestas.

El reparto lo encabezan figuras conocidas de la televisión y el cine holandés: Marcel Hensema –cercano a los 100 films, si contamos sus apariciones en comerciales o cameos- quien ya ha sido premiado como mejor actor de reparto por su papel en la biopic –Wild Romance, dirigida por Jean van de Velde en 2006- y que cuenta la vida del artista plástico y cantante Herman Brood. Hensema es reconocido hace rato como un indispensable de la industria holandesa. También actúan Frank Lammers, humorista y actor de TV, junto al talentosísimo actor marroquí Mimoun Oaissa, quien da el toque étnico o multicultural al ensamble… el cual se completa con  los muy divertidos Martin Van Waardenberg y Stefan de Walle.

La historia narra cómo -por una mezcla de auto sobrevaloración machista y casualidades jocosas- cinco amigos se inscriben en el maratón de Rotterdam, sin tener ni condiciones físicas ni mucho menos claridad de la dimensión del atolladero en donde se están metiendo. Con grandes toques de comedia negra, una oportuna caricaturización de la aburrida clase media y una suerte de edulcoración de los problemas religiosos y raciales del mundo musulmán -en el país posiblemente más inmoderado de Europa- vemos desde la pantalla un ritual de paso que va desde la desintoxicación y el entrenamiento, hasta el encuentro de cada uno de los personajes con tenues capas de emocionalidad, que van apareciendo, a lo largo de una carrera que es más terapia que competencia.

No resulta gratuito comentar que la música, la edición, la correlación entre la vida urbana y ciertos escapes hacia lugares más verdes –incluido el tiempo de la cinta- hacen que la audiencia sienta que la película propone, lo que debe durar un buen rato de entretenimiento fílmico.

Puntuación 5 sobre 5



Strike A Pose. Ester Gould (Bélgica-Holanda, 2012)

Strike A Pose es un documental testimonial, humano -y por ende agridulce- construido a partir de los recuerdos de la experiencia del Blonde Ambition Tour –gira mundial de conciertos de la cantante pop Madonna- de 1990… y del registro fílmico comercializado como Truth Or Dare, dirigido por Alek Keshishian en 1991 y que muchos recordarán por su nombre en español: “A la cama con Madonna”

Quienes detallan la historia son los seis bailarines acompañantes de la diva, quienes luego de casi treinta años de trabajo ininterrumpido, deciden revelar los tras bastidores de una producción - que primero los catapultó a la fama de la nocturnidad y las puestas en escena- para luego dejarlos de lado, una vez devoraran sus sueños de juventud.

Son muchas las reflexiones y las sutilezas perversas que se exploran, no solo sobre la naturaleza misma del espectáculo o de las producciones musicales, sino las de una supuesta visibilización no propagandística del tema gay, para posteriormente ser convertido en un producto más de consumo -y no en un tema de libertad de elección sexual o de exigencia de respeto de unos derechos humanos históricamente conculcados- Madonna, de quien se murmura, casi sin nombrarse termina viéndose como una trabajadora incansable, que al apoyar una causa, terminó apropiándose de un público y de una estética. Sin ser una villana, Madonna tampoco se perfila como una samaritana del mundo LGBT.

Al terminar de ver el documental algo queda claro: el tiempo es muy breve y cuando un estilo de vida se convierte en moda,  corre el riesgo de que la propia vida se extinga cuando esa novedad trueque en obsoleta. Muchos temas de conversación -y que parecieran tabú- se convierten en preocupación más allá de la sobremesa:  las drogas, el HIV, la dificultad en la infancia, las relaciones interpersonales, la pobreza, el desempleo, el olvido, el desamor, la envidia, la fugacidad de la fama, la vejez y hasta la gordura van y vienen de la mano de unos solistas y coreógrafos de talento, con sensibilidad, buen humor y una increíble inteligencia corporal que los hace incluso parlotear genialmente con el acento de sus cuerpos.

La directora Ester Gould, escocesa de origen, se solaza en una cámara distendida y en unas impresiones estéticas que combinan lo mejor del registro de los años noventa, con la dominante inmediatez del mundo actual, marcado por las redes sociales, el tiempo irreflexivo del meme y la certeza de que la violencia audiovisual, en especial la terrorista, se encuentra latente en cada minuto del día.   

Este documental ganó el segundo lugar en festival de cine de Berlín, 2016

Puntuación 5 sobre 5


Bram Fischer (2017)

Dirigida por  Jean van de Velde  narra la historia del abogado comunista Abraham Fischer, un hombre marcado por el drama y la mala suerte, más allá de su lucha política. En ésta película -al fin- vemos cómo llega Nelson Mandela a la cárcel y cuál era su verdadero ideario político antes y durante su prisión. Sin duda su giro hacia la centro izquierda habla de la moderación que logró en contraposición a la invocación de:  “balas y bombas” que animó algunos de los años públicos, previos a su encarcelamiento. El personaje de Fischer, interpretado por Peter Paul Mueller lleva adelante un salto ciertamente ficcional, pero que genera una empatía dúctil en los asistentes, sobre todo frente a la terquedad institucional de un sistema político abiertamente segregacionista e inhumano.

En la primera mitad de la película se fusionan muy bien la acción policial, los argumentos legales, algunos flash backs o las incongruencias partidistas de un entorno violento que pretendía ser transformado, a su vez, por el terrorismo. La vida de Fischer se presenta desde el lugar común de alguien que nace acomodado -y que a lo largo de un supuesto despertar social- se conecta con las necesidades de transformación de su realidad natal. Quedarán fuera de la propuesta biográfica detalles poco claros de sus viajes de juventud a la Unión Soviética, su proceso de radicalización, la enfermedad de su mujer, su propio cáncer o la muerte por ahogamiento de una pasajera, siendo él, quien conducía por una carretera surafricana.

Bran Fischer es una composición argumental y narrativa que pudiera abrumar entre una sucesión de escenas de alegatos, momentos melodramáticos, dinámicas carcelarias y manifiestos políticos, y que termina exponiendo mediante una licencia artística ciertas verdades, valiéndose de algunas mentiras… y viceversa.

Puntuación 3 sobre 5


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@ortegabrothers