Saturday, September 23, 2017

Cine para 2: el club de la infancia dificil


Cine para 2
El club de la infancia difícil
Joaquín Ortega


La niñez está plena de grandes emociones, solo comparable a los enormes desafíos adultos. Las familias ofrecen lo mejor que tienen o simplemente lo único que pueden dar. Así el crecimiento es un viaje a la independencia, al autodescubrimiento, a la complicidad, a veces a la negación, pero en especial, resulta un canto a la camaradería. En dos films con registros distintos, la infancia se vuelve un lugar donde los recuerdos invitan a un escrutinio de la mejor época del mundo, ahora desde los ojos adultos. It  basada en la obra de ficción de Stephen King y The Glass Castle, autobiografía de Jeannette Walls tantean fibras humanas con precisión y brillo.


It. (Andrés Muschietti. EUA, 2017) Es la nueva versión cinematográfica que se hace del libro Eso de Stephen King; la dirige el mismo argentino responsable de Mama (EUA 2013) -en su versión corto y en su formato hollywoodense- It narra las desventuras de un grupo de preadolescentes, quienes tienen que enfrentar sus propias malandanzas diarias, pero a la vez corren con la terrible tarea de plantarle cara a una criatura maligna que, al parecer,  ataca cíclicamente  a los niños de su población.

En un tiempo apretado se puede llevar a buen término la adaptación –claro está, con ciertas licencias que todo fan hará notar- de la primera mitad del libro. Los niños conocen el horror de primera mano y lo superan, solo para tener una especie de recreo muy tenso, mientras crecen y deban concluir con lo que dejaron a medias.  

Ciertos temas siguen vigentes: el abuso sexual, el racismo, la violencia colegial, las verdades a medias, y en especial, la herida del crecimiento con poca o nula comprensión de unos padres tan inexpertos en su tarea, como pueden ser los niños en su rol de hijos.

La estética se retuerce entre los mediados de los ochenta y algunos guiños a los años 90. Abunda una paleta de colores brillantes y vivos –incluso en los momentos con más tendencia a la oscuridad- el vestuario explota de la mejor manera una feria de colores carnavalescos, un tanto más renacentistas, que en aquella versión fílmica donde  el primer Pennywise -el payaso asesino- se nos presentara de la mano del inolvidable  Tim Curry. Bill Skarsgard genera, a puro pulso, una versión plausible dentro de ese mundo de gritos ahogados y miedos personalísimos.

A lo largo de las secuencias no se siente ningún momento desaprovechado: objetos de época, bailes de moda, dulces, jingles de TV, todo tiene su justo lugar, así como esa oscura tensión que nunca deja de estar presente, incluso en los momentos más intimistas y humanos. Fobias infantiles, pesadillas adultas y confianza en la amistad son apenas una parte de la argamasa de una película que pudiéramos sintetizar como efectiva sin efectismos.

Actúan Bill Skarsgard, Jaeden Lieberher, Wyatt Oleff y Chosen Jacobs, entre otros actores jóvenes y adultos, quienes llevan a feliz término una historia de terror contemporánea, y que en definitiva llegó para quedarse en el imaginario popular. Puntuación 5 sobre 5.


Glass Castle. El castillo de cristal (Destin Daniel Cretton. EUA, 2017)

Una familia es en sí misma una casa intangible. Cuenta en su fabricación con paredes y bloques invisibles, ladrillos emocionales e historias compartidas que terminan siendo su argamasa y mayor fuerza. La vida de los Walls está llena de momentos de profunda poesía y de inevitable desencanto. Jeannette junto a sus tres hermanos crecen en la más maravillosa de las aventuras: no hay horarios, no hay reglas, no hay más que tiempo para jugar, pero al lado de éste utópico día a día, se esconde un atribulado desapego a la realidad ya que solo abunda el hambre, el frío, la miseria  y el bamboleo emocional.

La película va narrando, con un sincrónico uso de los flashbacks,  cómo la joven adulta y exitosa que se gana la vida escribiendo reportajes, tuvo que sacar fuerzas -de dónde no las tenía- para abandonar un nido emocional, que la hacía sentir bien a ratos, pero que resultaba claramente tóxico.

Los procesos de descubrimiento de un tierno y brillante padre -quien en realidad es un alcohólico depresivo y abusador- y el encuentro con una madre artista, cuyo único método de vida es la irresponsabilidad sistemática, hacen de ésta experiencia visual un continuo ejercicio de llanto contenido y admiración ante la superación individual y el apoyo entre hermanos.

Ninguno de los papeles merece ser desestimado, tanto los niños como los personajes adultos nos empujan a preguntarnos de qué se trata realmente la riqueza espiritual, frente a la vida real y tangible, y cómo ciertas fantasías sobre la vida “al aire libre” pretenden venderse como absoluta felicidad. Ver a alguien comer de la basura en la ficción nunca será lo mismo que presenciarlo en la vida real, pero ambas llaman la atención sobre los límites que se desbordan, cuando se vende al desapego como filosofía y no se tienen los pies en la tierra para orientar a los más débiles eslabones  de un hogar disfuncional.

Actúan: Brie Larson, Naomi Watts, Woody Harrelson, Sarah Snook y Max Greenfield entre un excelente reparto profesional  y novel.

Puntuación 5 sobre 5

@ortegabrothers





Sunday, September 17, 2017

Cine para 2: Amar en tiempos difíciles


Cine para 2
Amar en tiempos tardíos o difíciles
Joaquín Ortega

El cine nos da una oportunidad para adentrarnos en los mundos emocionales de gente que se parece a uno o que, por el contrario, han vivido cosas a las cuales nunca quisimos atrevernos.  Amar es un rasgo humano que no solo se va asentando con el tiempo, sino que se extiende con una profundidad que prueba de qué estamos realmente hechos. Ya sea por un asunto de no chocar contra los convencionalismos sociales… o simplemente, por ver con demasiado drama el reloj de nuestras vidas, más de una vez se ha dejado de vivir un encuentro romántico, trayéndonos solo autolimitación. Hoy en cine para 2 revisaremos un par de películas que atienden al amor en distintas facetas: totalmente humanas y totalmente vigentes.

Violette (Martin Provost. Francia, 2013)

Darle pocas vueltas a problemas personales, exponiéndolos artísticamente es una de los grandes y acertados ímpetus de la literatura de Violette Leduc. En éste caso, la película inspirada en diversas biografías logra, de una manera precisa, retratar diariamente el contexto en el cual una mujer -en tiempos de posguerra- intenta encontrar su lugar en el mundo. 

Desde la primera escena en donde vemos a una joven conviviendo en un matrimonio arreglado, acicalándose  -sin ningún tipo de comodidad pequeño burguesa- hasta las profundas diatribas sobre estilo, tiempo y temática con una joven filósofo -Simone de Beauvoir- la historia nos lleva sutilmente de la mano a universos de amor y profesionalismo insospechados.

El dialogo campo-ciudad es un subtexto maravilloso en sí mismo y planteará reflexiones a más de uno, incluso después de abandonar la sala de cine. Una cantidad de personajes menores representan vicios o estilos ante la vida: la angustia, la pereza, la envidia y hasta la estulticia rumian sus propias miserias por los pasillos. No hay papel pequeño en ésta cinta. Fundamentalmente, la amistad es la base para que nazca el amor no correspondido de ésta aspirante a literata, por la ya famosa pensadora. Por cierto, la luz juega un papel muy importante porque apadrina tanto los difíciles momentos de conflicto interno, como los más ligeros de reencuentro con la autoestima y las realidades menos pesadas de la vida cotidiana. La puesta en escena plantea unos años cincuenta inundados de creadores,  artistas, pintores, intelectuales con tantas contradicciones ideológicas, como colmados de propuestas, que casi rayan en la egomanía.

Estructurada en episodios de encuentro con grandes figuras consolidadas del arte y la escritura francesa, Violette exhibe una serie de resultados disímiles pero creíbles. La relación con Jean Genet, el encuento con Albert Camus, la transferencia casi psicológica y emocional con Maurice Sachs o Jacques Guérin, complementan el mundo interno de nuestra protagonista, marcado por el abuso infantil, la ausencia de afecto materno, la lucha sobre la autonomía de su propio cuerpo y el amor no correspondido.

Actúan Emmanuelle Devos como Violette, Sandrine Kiberlain como Simone de Beauvoir, Jacques Bonnaffé como Jean Genet. Estuvo nominada a los premios Magritte en 2014 como mejor cinta en coproducción conjunta. En el festival internacional de Toronto de 2013, recibió una ovación de pie el día de su estreno.  La respuesta de taquilla y el gusto en el público han convertido a ésta película en un producto cultural clave para entender la literatura intimista y al feminismo naciente de los años cincuenta.

Puntuación: 5 sobre 5
   

Más vivos que nunca (Alfredo Anzola. Venezuela, 2017)

Vivir después de cumplir con ciertas etapas consideradas como “normales” o “naturales” es todo un reto, no solo en Venezuela sino en el mundo. Ser abuelo, mantenerse soltero, ser viuda… estar al margen de hijos o familiares…enfrascarse en la soledad… o vivir en hogares para la tercera edad…no son muchas las posibilidades, que ofrece el final de la vida, pero sí serán diversas las formas de enfrentar esas realidades.

El ojo de Alfredo Anzola combina, gracias a su formación humanística –no olvidemos que además de sociólogo, es doctor en ciencias sociales por la UCV- una mirada   documentalista, intensa, sugerente en lo descriptivo y  a ratos, emocionalmente costumbrista.  El guión resulta organizado y equilibrado, lo que le da a la realización un tono de estructura y resolución elíptica sin ambages ni manierismos.

Con un tono de comedia que roza los sentimientos más cercanos, la historia narra en formato de road movie, la salida sin permiso de unos ancianos quienes deciden cumplir el último deseo de una de sus compañeras: que sus cenizas se mezclen con un río en el interior del país. A partir de ésta transgresión, la aventura se convierte en una sucesión de eventos en donde familiares, amigos y personajes incidentales le dan el chance a los protagonistas de reencontrarse con potencialidades olvidadas y talentos ocultos.

Al decir del cineasta Edgar Rocca (El hombre más malo del mundo. Venezuela. 2016) ésta película: “se sostiene por un casting sólido: Pedro Durán, Rosario Prieto, María Cristina Lozada, entre otros…conocidos por la TV, el teatro y el cine de siempre le dan una presencia muy especial”(…) En ésta película “hay una búsqueda…de un último logro. Es a ratos conmovedora y refleja las añoranzas de un director que trabaja desde los años setenta en el cine venezolano (…) en el tema de la dirección de actores y de escenas, debo decir que es muy digna e interesante”.

Más vivos que nunca es protagonizada por Rosario Prieto, María Cristina Lozada, Eduardo Gadea Pérez, Pedro Durán, Gonzalo “Chile Veloz”, Antonio Delli y Nohely Arteaga entre otros excelente actores que generan un muy atinado reparto. Fue ganadora del primer Premio especial Movistar, a la película más votada en redes sociales.  

Puntuación 4 sobre 5

@ortegabrothers





Cine para 2: vacaciones, una muñeca y un hámster


 Cine para 2

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Joaquín Ortega
Vacaciones, una muñeca y un hámster

Las vacaciones de verano siempre traen como consecuencia que se caiga en las trampas de los Blockbusters o de las películas para toda la familia. En esta oportunidad, el terror y el cine para niños cumplen con lo que prometen: asustar y hacer reír. Una muñeca poseída -Anabelle 2: la creación- es la excusa para ir ampliando los tentáculos de la saga de El Conjuro. Así, el llamado universo fílmico de los Warren da pie para la profundización de un objeto terrorífico y mortal. En el caso de Mi amigo Raffi, un intrépido roedor, transforma el mundo de adultos y niños con más de una moraleja: unas ligeras y otras no tanto.

Anabelle: creation. (David F. Sandberg USA, 2017)

El terror ha tomado una fuerza inusual bajo el esquema de mostrarlo en secuencias con luz de día. Esto se lo debemos especialmente a James Wan, director y escritor experto en ese tipo de presentaciones donde el contexto cotidiano y solaz alberga un horror latente. Anabelle: Creation se distancia un poco de éste estilo diurno, pero logra las mismos consecuencias en la audiencia.

La historia comienza en los años 40, cuando una niña sufre un accidente mortal al borde de una carretera rural poco transitada. Sus padres desolados por la pérdida deciden, en medio de su dolor, darle entrada a lo sobrenatural. Asumen que algunas voces y acciones asombrosas son producto del espíritu de su pequeña, recién fallecida y deciden confeccionar una muñeca de porcelana donde supuestamente habitará su alma.

Como era de esperarse todo va de mal en peor: apariciones funestas, sangre a borbotones y desesperación laberíntica se mezclan en un remolino de llanto,   fuerzas del bien y fe puesta a prueba. Con una ayuda inesperada, los personajes creen que han logrado sellar la maldición, guardándola en un cuarto bajo llave. Hasta aquí un inicio terrorífico, para unas no menos acciones de pesadilla. La siguiente línea de acontecimientos se relata 12 años después, cuando unas huérfanas deben ir a la casa donde duerme Annabelle y el espíritu que habita en la muñeca es liberado por accidente. 

En una sucesión de escenas dignas del terror psicológico, junto a una dosificada violencia Gore, tanto las huérfanas, como el resto de los habitantes de la casa, comienzan a sufrir las consecuencias de permanecer con un demonio que entra y sale de la muñeca, la cual resulta ser más un portal, que un simple juguete alérgico al agua bendita.

Luego, doce años después, la historia avanza al principio de las acciones que originan Annabelle, la película original y en las escenas poscréditos aparece uno de los demonios que hacen gala de su maldad en The Conjuring.

Las técnicas de narración que se utilizan están vinculadas a la sorpresa y al sobresalto, y, al principio parecen no ser tan sorprendentes como la conexión argumental y temática entre el llamado “Warrenverse”, es decir el universo de los Warren -la famosa pareja de espiritistas cuya vida real inspiró los relatos sacados de la vida real de ésta serie de películas hermanadas por personajes en común que luchan o padecen el mal venido directamente del infierno- pero sin embargo, terminan convenciendo a las audiencias más fanáticas.

Las actuaciones resaltan en todas las edades y tanto la música, como la ambientación que transita en un avance de treinta años en la cinta, genera un efecto nostalgia que le da credibilidad visual a una historia entrecruzada, que por lo visto ha llegado para quedarse y asustarnos por un buen tiempo.  

Puntuación 5 sobre 5



Rettet Raffi!. Mi amigo Raffi. (Arend Agthe. Alemania, 2015) 

El cine para niños nunca ha dejado de tomar en cuenta a las personas mayores, a esos adultos quienes acompañan a los menores a las salas de cine. En el caso de Mi amigo Raffi, esta premisa se lleva hasta arriba, haciendo que la mayoría de los adultos rían y compartan las emociones junto a los pequeños dentro de la sala. Sammy, es un niño de 8 años quien tiene una mascota  muy particular: Raffi, un hámster cuyas aficiones van desde jugar al fútbol hasta sobrevivir ataques gatunos y riesgosas caídas cuasi mortales.

El enemigo número uno de Sammy, es Rocky un hombre malvado y torpe. Su afán por robar cigarrillos solo es comparable a su compulsión por tener a Raffi bajo su poder. El miserable Rocky urde un plan macabro para llevarse al roedor de la tranquilidad de su hogar y, prácticamente es el ingenio de Sammy, quien enfrenta solo la aventura de salvar a su pequeño amigo. 

Al ser una película europea se plantean una serie de temas y tramas, que pueden alterar o ayudar a debatir a los padres con sus hijos: el hecho de fumar en exceso, la precoz relación de una hija menor con su novio, durmiendo regularmente en el mismo techo, la sucesión de malas palabras, a veces no traducidas al español, cierto subtexto político, entre otros. Una pregunta que pudiera hacerse la audiencia es la displicencia de la madre y la hermana, ante el pedido de auxilio de Sammy o la ausencia del padre fuera de la ciudad por motivos de trabajo en un país tan violento como Afganistán… sin duda, todo eso solo propone mayor posibilidad de conversación al salir. Sin embargo, es tanta la acción y la emoción…la mezcla de risas, angustias y ternuras que todo lo demás quedará de lado.

Los entrenadores de animales de la cinta –junto a los diseñadores de miniaturas- son posiblemente los verdaderos héroes tras cámaras: hámsteres, gatos, perros y distintas arquitecturas en estudio que hacen palidecer a cualquier exterior cinematográfico del mundo. El director Arend Agthe, ya había ganado premios por su aporte al cine juvenil e infantil con Karakum del año 1994, rodada en su natal Turkmenistán. Habiéndose llevado el segundo lugar en el Chicago International Children´s Film Festival. Mi amigo Raffi ha funcionado tan bien en taquilla que se prevé una segunda y tercera parte, así como una serie de televisión para 2019.

Puntuación 5 sobre 5.

@ortegabrothers




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