Sunday, October 14, 2018

La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad. A propósito de: “Y en ésta esquina …el Dragón Chino”


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La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad. A propósito de: “Y en ésta esquina …el Dragón Chino”
Carlos Zerpa
Joaquín Ortega

CZ: La lucha libre, es como las palabras que estamos usando ahora: vivas, directas, sinuosas o cambiantes de tono…

JO: La lucha libre evoluciona, después de aprenderse…

CZ: La lucha libre se sabe antes de usarse…

JO: La lucha libre es un baile de golpes, giros y manotazos…

CZ: La lucha libre respira y vive en el ring y fuera de él…

JO: Se pelea tantas veces en la mente, que cuando llegan los enemigos sabemos que las trompadas ya ni siquiera duelen…

CZ: La lucha libre habla una lengua, que tal vez cambie de acento, pero el lenguaje de los puños jamás pierde su gramática…sus puntos, sus comas, sus puntos suspensivos…sus mayúsculas…sus signos de admiración…eso sí, nunca punto y  aparte…

JO: Antes de los Watchmen de Alan Moore, antes de las bombas, antes de las distopías y de todos los: “érase una vez”…“antecedentes”, “precedentes” y “previamente” la lucha libre la emprendió contra todos los bocones hostiles…

CZ: Enemigos funestos, de saco y de corbata…enemigos de miopía y estulticia…

JO: Enemigos cubiertos con afeites, pelucas y tules de todo tipo…

CZ: Enemigos que adoptan batas de mujeres mezquinas dentro, batas de facultativos desdichados por dentro…batas con batas, ceros a la izquierda para los dioses…

JO: Batas con pesadas palabrotas y terminologías típicas del cobarde…del que se dice voz de muchos, para ser siempre voz de nadie…

CZ: Enemigos vestidos de uniformes infelices…todos ellos rivales y contrarios… que odian la justicia, el uno a uno, la venganza divina, la imaginación y la retaliación humana, cansada de leyes hediondas a tiempo pasado y escritorios mohosos…

JO: La lucha libre venezolana que se probaba jugando limpio, tuvo que nadar contra  las malas mañas, fue siempre digna, aunque le jugaran sucio…

CZ: Una fantasía triste de poder político, de mezquindad televisiva, de cobardía mediática…de momias de hostia en la lengua y bolsillo rapiñero disparó a quema ropa contra los que liquidaban al mal primordial… a mano limpia…

JO: La ballena blanca hecha de combatientes, que enseñaban el mundo en blanco y negro a los que tenían ojos para ver y llaves para someter…fue acorralada, pero jamás sometida…

CZ: El convoy de héroes de carne y hueso se multiplicó en todos los que los conocieron… en quienes escucharon sus hazañas, en los que heredaron máscaras, capas y trajes…

JO: La lucha libre es la oración del niño que crece y pide hacerse fuerte para poner en su sitio al atropello, al ladrón, al maltratador, al que se esconde dentro y fuera de la ley…

CZ: La lucha libre salva a la madre, al padre, a la mascota, al conocido y al desconocido…te salva a ti y me salva a mi…

JO: La lucha libre es invocación invisible, es el alfabeto de los nudillos, es la historia de un cosmos tras las sogas, de un ruido raro, tras esas cuerdas que hacen música con los hombres, que se vuelven arpegios de golpe y porrazo… vistos a la distancia del infinito…

CZ: La lucha libre es rapidez, nervio y explosión…es una cueva de Altamira, es tapiz del medioevo, es alfombra mágica y patada voladora…

JO: La lucha libre es desplante, aspaviento, acción…héroes de la profunda oscuridad de la noche que destellan en la luz de reflectores, energizados por el afán de diferir toda derrota…

CZ: La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad

JO: La lucha libre es una lluvia de bloques de color, metal fundido, furia, eco y meteoritos…

CZ: la lucha libre es la vida, porque tú estás en ésta esquina… y yo estoy en la otra esquina…

CZ y JO: Lucha libre: infierno, paraíso y vida contra los malos y contra la muerte

Caracas, 13 octubre 2018.








Friday, August 31, 2018

Hijos de la sal


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Hijos de la sal
Joaquín Ortega

La estrechez, la soledad y el erotismo van girando dentro de un circuito de emociones del que ni siquiera muerto se puede escapar. Ya sea que nuestro acercamiento a la realidad sea en clave literaria, teatral, cinematográfica o televisiva siempre será la narrativa dramática la que produzca la cortadura más profunda en nuestra memoria.

En Hijos de la sal (Luis y Andrés Rodríguez, Venezuela. 2018) encontramos una mirada brava y poética, a la vez. Vemos un ahogo familiar, trenzado en la cotidianidad y en aparentes determinismos. Con mucha pasión -y suficiente astucia- los directores cuentan una historia de metamorfosis y descubrimiento… de desconsuelo y de abuso, pero en especial de indecisiones por superar.

El círculo familiar íntimo compuesto por Evaristo –José Torres-, María –María Alejandra Jiménez- y Enrique -Terry Goitía- afronta a la muerte, al destino y a sus propias pulsiones humanas. Todos parecen haber vivido con urgencias, aprietos, rupturas…generando biografías llenas de una madurez apresurada, bordada por un cúmulo de directrices confusas ante el mundo: quienes supuestamente más nos aman, peor nos guían.

Éste núcleo protagónico inicial, dará pie a diversas interrelaciones con otros personajes –el amigo, vuelto padre putativo… la vecina solidaria… la conquista adolescente en motocicleta- cuyas presencias serán, indistintamente precipicio o salvavidas, todo esto en función de alcanzar -más adelante- una nueva orilla.

El contexto estético y temático recuerda inevitablemente a ciertos acercamientos criollos como Simplicio (Franco Rubartelli, 1978) o El rebaño de los ángeles (Román Chalbaud, 1979), pero en ésta oportunidad se reducen los diálogos y se vigorizan contenidos con una continuación de texturas, experimentos en la perspectiva y magia visual desde la colorimetría naturalista. Resulta tremenda la riqueza de planos y contraplanos. Algunos de estos ejemplos pueden encontrarse         -entre otros- en la escena de Terry, viendo hacia abajo desde una plataforma o puente metálico. Ésta disposición saca al espectador de la observación natural y nos encarcela en una perspectiva fugazmente angustiante. Otro ejemplo brillante es el del primerísimo primer plano del ojo de José Torres, frente al centelleo de una lámpara. Esa combinatoria entre piel quemada y arrugas, nos conduce a un callejón hermoso y cruel de donde es imposible evadirse: ¿estamos frente a un ser -mitad hombre, mitad dragón- o, por el contrario, lo que estamos viendo es lo que la rabia de su villanía nos empuja a interpretar? Hermosa resulta la escena en el tanque, donde no solo se lava la ropa, sino que el agua dulce aparece contenida y relegada, frente a la presencia fílmica del mar y las salinas.

Muchos son los ecos que la historia central pudiera traerle a los lectores. Pareciera concurrir el fantasma de la obra de Anaís Nin, en ese momento, en donde la hija y el padre restallan en un combate final, perdido por ambos, desde el principio…o cuando el hermano menor, se estrena en voyerismo y morbo desde un lugar supuestamente seguro. Estamos -a veces- frente a una suerte de violencia purista y ambiental enganchada con William Faulkner en Luz de agosto…también, late cierto dolor fraterno como en La oscuridad exterior de Cormac McCarthy…Asimismo, resuena un sueño de escapatoria, definido en los últimos Buendía en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Ya sea que vayamos con la mirada limpia o con el cerebro contaminado por el folklore, la mitología…  Shakespeare, Celine, Calderón o Lope de Vega -¡inclusive, la TV de Game Of Thrones de G.R.R Martin!- ésta película mueve por dentro más de un escrúpulo y más de un silencio.

Visualmente la continuidad y la fragmentación pudieran jugar ciertas trastadas si llegáramos a distraernos. Mucha de su factura habla del oficio documentalista de los hermanos Rodríguez. Incluso, ciertas imágenes –muy a los Akira Kurosawa- pudieran convertirse  en metáforas autónomas por derecho propio: un cangrejo amarrado con plástico a un madero, en una especie de crucifixión producto de la inconsciencia ante el reciclaje….o el nacimiento de una oruga o un bicho -colorido e indeterminado- bajo el sol y contra el viento hecho, ahora arena. El sonido ambiente es un personaje en sí mismo, aunque nos rebase el lugar común. Con pocas frases, muchas veces son los cuerpos quienes crecidamente actúan. José Torres sienta cátedra a sus 90 años –hoy 93- con una robustez y un manejo de escenas tan vitales como indóciles.

Sin duda alguna, el sol no quema tanto como las emociones y lo que deja claramente la historia de ésta familia, es que hay mucho más futuro en malos comienzos que en aspiraciones supuestamente perfectas.

Por cierto,  a  todo ecologista que vea Hijos de la sal se le hace saber:  que ningún cangrejo ha sido maltratado durante el rodaje de ésta película.

@ortegabrothers





Saturday, August 25, 2018

Cosas que haré cuando sea millonario



Cosas que haré cuando sea millonario
Joaquín Ortega

·      Comprar un mundial de fútbol y poner a ganar a Peppa Pig y su familia
·      Levantarme a las 6 de la mañana para despertar a todo el mundo y luego volverme a acostar
·      Hacer un remake del mago de Oz donde Dorothy se vista de Terminator
·      Bailar en frente de una discoteca y sacar a la gente de la disco para que baile conmigo por el medio de la calle
·      Grabar un video clip musical donde los camarógrafos sean quienes toquen los instrumentos
·      Convencer a una tribu indígena para que se mude a un OVNI y luego decir que el ovni ha traído a la tierra lo mejor de los avances científicos de mano de su médico brujo
·      Propondría un día internacional del chipote chillón para que todo aquel que no salga vestido de Chapulín Colorado reciba una multa
·      Financiaré una carrera universitaria que se llame “Estudios Asociales”, para que toda la gente antipática tenga donde inscribirse y no tratar al resto de la gente que le cae mal
·      Pintar un edificio con la cara de Pikachú
·      Moler 100 kilos de café y echarlos en un volcán ardiente
·      Sembrar una hectárea de terreno con réplicas de huevos de dinosaurio
·      Promocionar el cuidado de los hombres lobo, como si fueran reales en televisión nacional
·      Comprar el autobús escolar que me llevaba a casa y decir que es patrimonio de la humanidad
·      Le pondría amplificadores a los panales de abejas para molestar a barrios enteros
·      Pondría bajo cero una piscina, solo para tener pingüinos de mascota
·      Subiría a un crucero por el caribe y de noche le cambiaría el nombre por “Titanic”
·      Pelear con una mano amarrada en la espalda contra Hulk Hogan
·      Promover una sociedad de planetas donde no dejen entrar a personas en Crocs
·      Construir un estadio solo para competencias de insultos
·      Pintarle unos bigotes gigantes por la noche a la luna
·      Hacer obligatorio el consumo de huevos duros en forma de cubitos de hielo
·      Grabar conversaciones ajenas de políticos corruptos y ponérselas al revés a sus seguidores para que consigan mensajes ocultos
·      Disfrazarme de monaguillo y en medio de la misa salir corriendo en patines
·      Armaría un Lego gigante con los colores de la bandera de Narnia