Wednesday, November 11, 2015

Venezuela: un país que batea a la zurda (versión extendida)


Venezuela: un país que batea a la zurda (versión extendida)
Joaquín Ortega


Se dice que la política es una actividad humana que invita al dialogo, a vivir en paz y a resolver problemas para no llegar a la guerra. Pero, pocas veces, se habla de la política como un trajín que lleva, ex profeso, hacia lo contrario. La política, como un tejido de decisiones visibles e invisibles está hecha de relaciones de poder; y el poder, en manos humanas, se vuelve, por lo tanto, pasional, caprichoso y necio.

Las ideologías políticas, para muchos, no son más que barnices intelectuales, que por medio de malabarismos retóricos, serán útiles para mantener a algunos en el gobierno, para asignar lugares a dedo, para distribuir chances equitativamente -o no-, para impedir que seamos quienes deseamos ser, o incluso, abobarnos, a tal punto, que no entendamos, ni quiénes somos ni de dónde venimos. 

Venezuela y sus modas intelectuales

Venezuela ha pasado por varias etapas discursivas políticas –del republicanismo clásico, al liberalismo Lockeano, pasando por el positivismo determinista comteano, de ahí, al marxismo continental; para luego acercarnos, sin solución de continuidad, a desarrollismos aperturistas, a nacionalismos oligárquicos, a modelos socialdemócratas, a colectivismos de encíclica, a neoliberalismos y neocomunismos-  Pero, al fin al cabo, la sociedad no solo parece estar determinada por los devaneos del caudillo de turno, sino que siguen siendo los políticos y los partidos políticos, quienes vegetan delimitados por el círculo breve de libertad de acción, que les ofrece un Estado rentista. En pocas palabras, todos quieren sacar una parte del botín petrolero, y son más los insultos, que el conocimiento profundo de las ideas políticas, lo que vemos saliendo de las bocas y los panfletos de este nuevo circo – ¿viejo circo? - gubernamental.

Todo el asunto “izquierda versus derecha” suena como un tema un poco demodé para los teóricos no militantes, tantas veces fuera del debate público de los medios de comunicación. Es la dicotomía “Estado- mercado” una de las diversas fuentes de atención, en especial, a partir de los fracasos estrepitosos de ciertos proyectos políticos, orientados a la construcción de una ciudadanía fuerte o un espacio común próspero.

Hoy, en Newsweek conversamos con cinco politólogos  venezolanos. Todos, forman parte, de una nueva generación, más transicional que enlutada por políticas y propagandas previas. Dejemos que sus opiniones los presenten. 

Edgar Medina (Profesor EEPA UCV): soy politólogo, me interesan los temas de teoría de la organización y la toma de decisiones.

Jesús González (Profesor EEPA UCV): soy politólogo,  me apasionan las encuestas y la comunicación política.

Sebastián Cova (Profesor UCAB, UCV): soy politólogo, estudio a la democracia griega clásica y me decanto hacia la utilidad de las obras de ficción para entender la política real.

Guillermo Tell Aveledo (Profesor UNIMET, UCV): soy politólogo, trabajo, entre otras áreas, la historia de las ideas políticas.

Guillermo Martin Castellano (Profesor UCA, UCV, FLACSO) soy politólogo, experto en temas municipales

Nastasha Velasco (Profesora UCAB, UCV) soy economista y politóloga, experta en políticas públicas.

Entre la revolución francesa, los significados nacionales y la actualidad del continente

JO: ¿Qué se entiende por izquierda y derecha política en sentido clásico?

Sebastián Cova: el principal problema con estos términos es el de asumirlos como absolutos e inamovibles, como si se tratase de programas sellados o compartimientos estancos, cuando no son más que referenciales y, por tanto, completamente dinámicos; como revela, el ejemplo de la revolución francesa… caso más que pertinente, porque fue entonces cuando se los acuñó y popularizó. Veamos: Al principio, "izquierda" eran solamente los diputados que estaban ganados a la idea de redactar una constitución que le diese un rol definido en el gobierno del país a los Estados Generales, mientras que "derecha" eran simplemente los que preferían dejar las cosas como estaban, es decir, todo el poder de decisión concentrado en el rey. Dos años después, cuando la causa constitucional ya había triunfado y entraba en vigencia dicho texto legal, la "derecha" pasaron a ser los que querían utilizar el nuevo marco jurídico para ir implementando poco a poco una apertura económica, mientras que la "izquierda" eran ahora los que querían despojar a la corona de todas sus prerrogativas y, eventualmente, incluso hasta de su derecho a existir. Cuatro años luego de eso, ya la izquierda eran los que habían favorecido la dictadura de los comité, la proscripción de ciertas libertades civiles, como la de prensa, y el establecimiento de un control de precios y redistribución de los bienes confiscados a la nobleza y la alta burguesía. En fin, que en un mero período menor de diez años y cuando apenas se los inventaba, vemos cómo los términos "izquierda" y "derecha" ya habían pasado a tener todos los significados posibles, al punto de llegar a ser, lo exactamente opuesto a lo que habían empezado significando. 

Guillermo Tell Aveledo: siguiendo con la idea, izquierda eran en el siglo XIX los que apoyaban la república, y en eso tenías tanto a futuros liberales como a radicales y socialistas -es decir, individualistas y colectivistas- y las derechas los que apoyaban las tradiciones monárquicas del antiguo régimen. Hoy, como entonces, esas ubicaciones son relativas a lo que es el espectro político "aceptable", pero podemos decir que ser “de derechas” es defender el Status
Quo
, y ser de izquierda, lo contrario.

Guillermo Martín Castellano: en Venezuela, la izquierda sería la corriente ideológica que, influenciada en buena parte por el marxismo, tiende a preocuparse por la clase trabajadora y, por ende, busca hacer efectivas las reivindicaciones sociales. Luego de un período de lucha guerrillera, entre los sesenta y setenta del siglo XX, la dirigencia de izquierda -comenzando por el Movimiento al Socialismo (MAS), división del Partido Comunista de Venezuela (PCV)- optó por la vía electoral. Sin embargo, desde los años noventa, la izquierda venezolana se ha vuelto más bien sincrética, mezclando ideas tan distantes como las de Marx, Castro o Bolívar, o lo que Chávez y su círculo afirmaban que era ideología de la "Revolución Bolivariana". Curiosamente, lo que inicialmente se consideró el partido de los pobres, Acción Democrática (AD), cuyo lema fue "Pan, Tierra y Trabajo", pasó de ser visto como la socialdemocracia a ser tildado como derecha por el chavismo. Cabe destacar que la derecha -o más bien centroderecha- era sinónimo del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), que según el discurso de AD era el partido del empresariado y la Iglesia Católica. 

Edgar Medina: en la cultura política nacional, izquierda sería quien lucha por destruir las diferencias entre ciudadanos… y derecha quien cree en el libre mercado, dos ideas distintas que han servido de juego a una polarización política sin sentido. En lo personal, creo en que todo gobierno debe buscar las mejores prácticas, sean vistas de izquierda o derecha, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Jesús González: cuando se habla de política se utiliza las categorías de izquierda y derecha para intentar generar un entendimiento de los contenidos y métodos comúnmente utilizados por un determinado grupo. Estos significados, originalmente se utilizaron para distinguir políticas económicas y posiciones ideológicas. Desde un punto de vista clásico, podemos definir: a la izquierda,  la cual se distingue por sostener una economía dirigida, controlada y planificada desde el gobierno central… cree en la explotación por parte del Estado de los medios de producción. Se identifica por fortalecer sistemas de corte socialista.  La derecha, en cambio, tiene una abierta tendencia a la economía de mercado, respeto e impulso a la propiedad privada de los medios de producción por fortalecer un gobierno de corte liberal. Pero, en términos generales, estos análisis dicotómicos pierden sentido, y se abre un abanico de mixturas de políticas que arman un crisol a conveniencia de los países y políticos en determinados momentos. En Argentina, por ejemplo hay un peronismo de derecha -Menem- o en Venezuela un socialista de derecha representado por la Boliburguesía, que tiene una tendencia clara a la economía de mercado, y que no la pueden ocultar, por más que intenten esconder la marca de la corbata o el reloj. Estas escalas que definen las orientaciones políticas han variado, y las categorías  de derecha, han tenido un acercamiento con puntos clave de seguridad social y temas impositivos, que hacen que la escala, desde el punto de vista clásico quede como un marco referencial.


El Estado: pacto, controles, seguridad y protección

JO: ¿Cuál es el papel del Estado y su relación con los demás ámbitos de la sociedad?

Sebastián Cova: la función original y primordial del Estado es proveer seguridad mediante la proscripción de la violencia a través de su expropiación... O, en criollo, la razón de ser del Estado es prohibirles a sus ciudadanos el violentarse unos a otros. Ahora bien, desde que los europeos inventaron el Estado en el siglo XVI y hasta nuestros días, éste ha adquirido y perdido funciones -como por ejemplo garantizar el bienestar y asegurar la unidad y ortodoxia religiosa, respectivamente- sin que por ello haya perdido su única característica esencial, que es ese monopolio de la violencia del que hablé arriba. Cuando no puede realizar ese cometido en la práctica, por más que lo pretenda en el papel, deja de existir y todo lo demás que se le ha agregado con los siglos lo hace irremediablemente mal. En resumen: el Estado existe para proveer seguridad; sin seguridad la sociedad se dispersa, ya sea porque emigra o… porque poco a poco, va volviendo a un estado de desarrollo propio de la época anterior a la aparición del Estado. La prueba son los llamados "Estados fallidos", caracterizados por estar plagados de bandidos, capos y señores de la guerra, que recuerdan a la sociedad feudal de la alta Edad Media.  

Edgar Medina: el Estado es la organización que rige la vida de la sociedad, no se produce como relación, sino como un pacto entre ciudadanos que establecen las reglas de las relaciones entre individuos, y esta, se determina en todos los ámbitos. Otra cosa distinta es el gobierno y su relación con la sociedad… debe ser de servicio y control, una dualidad que se desprende de la delegación, y a su vez, de la necesidad de crear una autoridad legítima.

Guillermo Tell Aveledo: depende de lo que consideremos aceptable. Pero si nos atenemos a una definición mínima, el Estado está para proteger nuestros derechos -libertad, propiedad, vida, expresión...- a cambio de algunas renuncias -pagar impuestos, servir a la Patria, etc.- La discusión es “hasta qué punto nos protege”, y por lo tanto, “cuánto nos puede exigir”. Es un continuo no definido, por más que uno pueda, tener una preferencia.

Jesús González: el Estado es una estructura de control social, que hace la misma sociedad y que intenta controlar, de alguna manera, las relaciones entre los propios actores sociales… de manera de intentar mantener un cierto nivel de orden y estabilidad que permita el desarrollo de la sociedad. Es así, que se vuelve en una estructura que crea, genera y administra la justica y las  relaciones sociales. Pero, esta relación tiene un límite y en la determinación del mismo tenemos los distintos niveles sociales: desde los modeles socialistas que intentar supercontrolar todos los espacios… hasta lo que piensan que no son necesarios.

Guillermo Martín Castellano: desde la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), todos los gobiernos en Venezuela han optado por el rentismo petrolero. No en balde la Constitución de 1961 permitió suspender las garantías económicas hasta 1991. Ello dio lugar a un Estado intervencionista y al proteccionismo económico; así surgió un empresariado beneficiario de cuantiosas subvenciones e inapto para competir internacionalmente y una clase media con alta propensión al consumo, derivada de la sobrevaluación de la moneda. La caída del precio del crudo entre los ochenta y noventa obligó a adoptar ajustes económicos para los cuales la sociedad no estaba preparada. Con la llegada de Chávez y una nueva bonanza petrolera, y gracias a la Constitución de 1999, el Estado se hizo más intervencionista. El líder carismático desplazó a los partidos de masas y usó los recursos petroleros para ir más allá del control político municipal, alcanzando a las asociaciones de vecinos y sindicatos. Entonces aparecieron los círculos bolivarianos, los consejos comunales, los consejos de trabajadores y las unidades de batalla electoral.

El Estado, los políticos y los ciudadanos. Fracaso y corrupción.

JO: ¿Al Estado venezolano lo hacen los políticos o es al revés?

Jesús González: el caso venezolano es uno más de la historia del fracaso de los sistemas de corte socialista, que a nivel discursivo son muy persuasivos, pero en lo concreto traen hambre y miseria. En nuestro caso, toda la estructura del Estado está secuestrada políticamente, partidistamente… pero además, esta estructura pierde sentido pues está fallando en toda su relación con la sociedad, cuando tenemos que desde los cuerpos policiales se planifican y ejecutan delitos, y un estudio de hace algunos años la cifra rodaba el 23%, podemos decir que no sólo el Estado esta penetrado por la política, sino también por la delincuencia, hoy tenemos espacios territoriales controlados por bandas, al margen de esa estructura, que parecen desdibujar su rol en la sociedad por la compleja crisis política, económica y social que tiene los venezolanos.

Guillermo Martín Castellano: desgraciadamente, en Venezuela no hay cultura jurídica ni respeto a las instituciones. Chávez demostró que los políticos hacen al Estado; él diseñó un Estado personalista donde el Presidente tiene la potestad de disolver al Legislativo Nacional si éste destituye a tres vicepresidentes ejecutivos; una adaptación de la Constitución de Fujimori, más propia del parlamentarismo. Como ha denunciado el exmagistrado Eladio Aponte Aponte, la intervención presidencial es tal que: "la justicia es como plastilina, porque se modela".

Raúl Medina: el Estado lo hacen sus ciudadanos, pero se determina sin duda por la actuación de sus políticos, entendidos estos, como quienes están a cargo de las instituciones que forman ese Estado

Guillermo Tell Aveledo: al revés... El Estado, y especialmente los ejecutivos, alcanzan un enorme poder de distribución de recursos y con eso amasan una gran influencia. Pero eso porque el Estado es casi autónomo de la sociedad, gracias a la renta petrolera, como las viejas monarquías patrimonialistas. Irónicamente, hoy tenemos a un gobernante que no parece engrandecerse en ese rol, casi milagroso, del Presidente de la República...

Sebastián Cova: aquí la pregunta es “si el Estado venezolano sigue existiendo o no”, pero asumiendo que sí, creo que debo partir reconociendo que en todas partes del orbe el Estado es un ente con vida propia al que prácticamente ningún político puede controlar del todo -o en algo-  La particularidad venezolana es el agravante de que el Estado es dueño monopólico de su propia fuente de financiamiento, que a su vez es un commodity que vale millones: el petróleo, por lo que el arma última con la que en el resto del mundo cuentan los ciudadanos para controlar a la criatura de Frankenstein, aquí no existe, resultando en que el monstruo anda de su cuenta y sólo se ralentiza cuando el barril baja de precio, pero se activa y hace desastres cuando sube. Ante esa realidad, no hay político que pueda hacer mucho y la prueba empírica es Carlos Andrés Pérez, a quien todo el país se le volteó porque intentó cercarle el coto al Leviatán.

Ideologías y partidos políticos o me llamo de izquierda para caer simpático y redistribuyendo me veo más bonito.

JO: ¿Cuál es principal problema ideológico de los partidos políticos venezolanos?

Raúl Medina: que todos quieren ser de izquierda y se determinan cómo expresión del “Pueblo”… y se entiende, siempre este “Pueblo”, como pobres. El gran reto de los partidos no es legitimarse con la pobreza, sino abolir la pobreza, no es etiquetarse de izquierda o derecha, sino provocar un proyecto que procure el bienestar.

Guillermo Martín Castellano: el principal problema ideológico de los partidos es que, por querer seguir abrazando el modelo rentista, han renunciado a tener auténticas concepciones programáticas. No hay programa de gobierno ni proyecto de país, sólo estrategias vagas para alcanzar el poder y aferrarse a éste…o al menos a las cuotas de privilegios asociadas a un cargo público.

Jesús González: existe una debilidad ideológica pues y en esto radica el principal problema, en el caso de los partidos vinculados con el PSUV, hay un pasticho ideológico utilizado a conveniencia que vas desde el árbol de las tres raíces  -enmarcados en las tesis, si se pueden llamar tesis de Zamora, Rodríguez y Bolívar…por cierto, con inmensas contradicciones entre sí-  hasta una adoración al fracasado modelo cubano… o alabanzas a dictadores africanos, esto es un verdadero desastre. Pero, en términos generales hay una crisis del sistema de representación de los partidos que hoy no incorporan los intereses de una mayoría muy importante en el país. Hay un ejemplo muy claro: hace unos 6 años hablar de las expropiaciones era popular y Chávez logro capitalizar el tema… y tímidamente algunos opositores se pararon para enfrentar esta política que tenía el apoyo del 63% de la población; hoy, el desarrollo de los hechos hizo que la tortilla se volteara nuevamente y el país rechaza este tipo de medidas. La experiencia de fracaso de los modelos productivos chavistas ha sido tan drástica, que hoy los empleados defienden a sus empresas. Creo que hace falta tener posturas más fuertes… y ese discurso de “izquierdas y derechas” se agotó.  El país reclama soluciones.

Sebastián Cova: a veces pareciera que es precisamente la poca o escasa variedad ideológica. Aquí todos los partidos son partidarios de la redistribución de la renta y la construcción y mantenimiento de un Estado grande y proveedor de todo tipo de bienes y servicios. Ningún partido se levanta en defensa de la reducción fuerte y profunda del sector público. Por ejemplo, en estos 16 años, mucha de la crítica de los partidos de oposición al chavismo se reduce a señalar lo ineficiente que ha sido para implementar el mandato constitucional y sus propias propuestas de gobierno, pero no, en si de verdad, debe hacer muchas de esos mandatos y propuestas. Si lo vemos por casos específicos, tendríamos que el chavismo ha sido criticado, porque sus aumentos de sueldo mínimo son insuficientes para palear el alto costo de la vida, pero nadie se pasea por la idea de si debe existir el sueldo mínimo o, en otro ámbito, se lo ha criticado por el mal uso que ha dado a las fuerzas armadas, pero nadie ha planteado, tan siquiera discutir más bien la eliminación de las mismas. Se podría contra argumentar, que en todos los países con sistemas de gobierno bien establecidos, los partidos políticos se mueven dentro de un espectro limitado que no ataca los fundamentos mismos del sistema, y si bien eso es cierto, es innegable que entre la Gran Bretaña gobernada por los laboristas de Clement Attlee (1945-1951) y la de los conservadores de Margaret Thatcher (1979-1990) había una distancia ideológica y un proceder administrativo mayores, que los que hubo entre AD y COPEI, en un período de tiempo equivalente… o incluso entre estos y el chavismo. 

Guillermo Tell Aveledo: definir esta relación retando el tabú de vivir siempre de la renta petrolera. No es que deba negarse a cobrarla, lo cual sería una estupidez, sino dejar de esperar que alcance para todo. Para tener una sociedad más justa, hay que permitirle que sea más productiva.

Consejos para oídos sordos

JO: ¿Qué consejos le darías a la sociedad y a los que se dedican a la política?

Guillermo Martin Castellano:  Hay que abandonar el mito de que Venezuela es un país rico y que el petróleo da para todo, lo cual se tradujo en gasolina gratis -o casi gratis- para todos. Es necesario aplicar políticas de ajuste, aunado a programas sociales focalizados. También es preciso volver a hacer de las Fuerzas Armadas -en plural, Estado Mayor Conjunto y no Estado Mayor General- un estamento profesional sin filiación política, al servicio del país y no de un hombre o camarilla.

Jesús González: en nuestro caso hemos desarrollado un sistema de sociedad basado en un Estado Benefactor –Welfare State- que entró en crisis, que no tiene para distribuir bienes y servicios…por el contrario, para lo que se ha vuelto muy bueno es para redistribuir la pobreza. Hoy todos somos más pobres. Se hace necesario repensar nuestro modelo de desarrollo, pues esta experiencia de los últimos años nos está llevando a un colapso social, pues en una sociedad donde un profesor gana 10 veces menos, que un bachaquero, algo muy malo está pesando. Nos tenemos que reinventar, y siempre hay oportunidades para cambiar la balanza de poder que nos tiene en esta situación, el 6 de diciembre hay una oportunidad, pero más allá de la coyuntura electoral, hay que replantear nuestro modelo social, es un tema complejo pero seguramente saldremos adelante, así como hay buenos médicos, el país cuenta con buenos politólogos, economistas y profesionales que orienten el destino nacional.

Sebastián Cova: precisamente el que dejen de pretender querer aconsejar y reconstituir a la sociedad. Con Adam Smith, opino que la sociedad es más próspera cuando se confía en sus propias dinámicas internas que cuando se le quiere imponer cambios que ella misma no ha reclamado, así sea desorganizadamente. La labor del político es la de olfatear qué es lo que la sociedad está clamando -muchas veces sin estar plenamente consciente de ello- para entonces empaquetárselo y vendérselo en un programa coherente y aplicable. Un buen ejemplo de lo anterior lo hallamos en los EEU de los años sesenta, cuando los gobiernos de Kennedy y Johnson presentaron al país el tinglado de profundas reformas legales que hoy conocemos por el nombre de "Derechos Civiles": leyes que buscaban eliminar el racismo formalmente, y de una buena vez. Esto, que podría ser un ejemplo de sobre activismo gubernamental, es realmente una prueba de oportunismo histórico: el genio de los líderes de la época radicó en entender que había que institucionalizar esos cambios, en ese momento, pero porque la sociedad ya los venía produciendo, por sí misma… espontáneamente, aunque de forma lenta y desorganizada… desde que se unió a los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Ese mismo programa de reformas en los años 'veinte o treinta habría fracasado estrepitosamente… y sin conseguir ningún apoyo relevante.  

Raúl Medina: que la reivindiquemos, que busquemos transferencia en nuestro ejercicio y que levantemos la idea de que un político no es un ser malévolo que nace de lo peor de la sociedad.

Guillermo Tell Aveledo: A los políticos, que tengan paciencia para escuchar a la opinión pública, pero que no se dejen abrumar por complacerla siempre. Y a los individuos y comunidades de la sociedad, que se permitan ser más espontáneos y más autónomos.

Sintetizando

Las opiniones son variadas, pero los resultados parecen empujar el bote hacia la misma playa: redistribuir es bueno cuando hay dinero, pero, cuando no hay nada para repartir ¿Qué se hace? ¡El Estado de Bienestar ha muerto!... ¡que viva el Estado de Bienestar!, gritan los políticos caducos venezolanos. En esa Venezuela, de las extrañas razones, los herederos del laberinto parecen querer deshacerse de varios minotauros de felpa, a la vez. Lamentablemente, nadie quiere buscar un plano -ni preguntarle a un arquitecto cómo reorganizar los espacios para hacerlos más vivibles- y es que siempre, se les ha hecho más fácil, poner un anuncio tras del vidrio de Miraflores que diga: “se solicita nuevo matador”, y esperar, como ha sido costumbre, que luego el tiempo –y el petróleo- produzca su buena dosis de olvido.


@ortegabrothers



8 comments:

eladio said...

Muy buen trabajo de este colectivo.
¡Felicitaciones por los compasivos aportes para la reflexión!
Una deliberación adicional: ¿y no será que mientras la ciudadanía venezolana siempre han querido batear a la zurda (aunque sean diestros), los lanzadores o pícheres, en su mayoría, son derechos? Y, en consecuencia, ambos son unos asilvestrados jugadores que no quieren entender las costumbres del juego democrático.

pedro rafael garcia molina said...

Es manifiesto que hay factores que intentan facticamente darle un manejo radical en este contexto, que sólo la destrucción del “otro” proporcionaría salida al conflicto social y político en Venezuela.
A manera de desenlace, pudiéramos caracterizar la lógica dominante en la actual coyuntura política venezolana. Primero: operó una reformulación de las fronteras políticas, que definieron el espacio democrático del país en la segunda mitad del siglo XX. Segundo: los antiguos “marcadores” han sido sustituidos por una polarización que se expresa en bloques políticos mutuamente excluyentes. Tercero: cada vez es más reducido el ámbito para el despliegue de formas hegemónicas de la política. (Restringida solo a los grupos políticos) Cuarto: esta situación de rigidez pudiera ser propicia para el cultivo de salidas antidemocráticas de cualquier signo. Quinto: lo fundamental en la coyuntura actual es la restitución de la vialidad democrática de la sociedad venezolana.
Desde luego, lo anteriormente descrito constituye una breve introducción a un intento harto complejo (relación cultura y política). Al que se hace forzoso darle continuidad en un trabajo más ambicioso.





pedro rafael garcia molina said...

En definitiva se pudiera resumir lo que hemos señalado en lo siguiente: distintos rasgos de racionalismo han dominado el espacio público de la política venezolana. En sus distintas versiones, romántica, liberal, democrática, revolucionaria con su debido correlato Socialdemócrata, Socialcristiana, Marxista-Leninista. Esta lógica no ha podido articular efectivamente la dimensión de la cultura con la política. Esta dislocación cuenta para decodificar las “razones” de la inestabilidad política venezolana a lo largo de los siglos XIX y XX la primera década del siglo XXI. Los opuestos abundancia/escasez aún están presentes en la construcción social de la realidad venezolana. El Estado venezolano lo expresa en sus políticas. La naturaleza es percibida como abundancia a ser maximizada en términos de renta. Esta lógica, a su vez, se encadena con una visión que privilegia elementos valorativos como solidaridad, igualdad e incentiva una relación paternalista hacia el ciudadano. Igualmente, en la formulación de estas políticas prevalece una visión racionalista que califica de mágico-religiosa la conducta del venezolano. Se atribuye a esta circunstancia la responsabilidad por las dificultades que impiden el surgimiento de una razonable cultura cívica en el país.
Es posible postular que el significante democracia juega un papel central en las representaciones colectivas del venezolano. En tanto construcción simbólica, establece relación con múltiples referentes. Por ejemplo, en la actual coyuntura política se ha formulado un plan político que ambiciona establecer equivalencias connotativas entre democracia, igualitarismo y solidaridad. Sin embargo estos ensayos se llevan a cabo en el marco de una visión colectivista, distributiva y maniquea que intentado implantar el campo de lo político entre Honestos-patriotas-pobres vs. Corruptos-fascistas-ricos.

pedro rafael garcia molina said...

La consolidación de una democracia en Venezuela ha de ser el resultado de articulaciones entre principios políticos (libertad, igualdad, justicia, participación, y demás). Es impostergable imbricar su política con su cultura. Esta relación no es fácil. Como ya lo hemos señalado las tradiciones populares son vistas por el racionalismo político y en el caso nuestro, yeno de temáticas marchitas, como obstáculos para la modernización. Sin embargo, el mundo rural, el urbano, el sincretismo religioso, la diversidad indígena, el discurso popular, el mestizaje y otros, son fuerzas actuantes en el presente, que pueden proporcionar las creencias que las libertades políticas deben proteger. Asimismo esta modalidad política se articularía al entreverado de tradiciones, costumbres y creencias que suministrarían atributo a nuestro pueblo. que se trace el ejercicio del poder desde la perspectiva de una genuina cultura política democrática. Es decisivo que las actuales dirigencias reconozcan, que la sociedad los ha desbordado y que su concepción de la democracia es precaria, ya no satisface las demandas de la mayoría, que desistan de repetir un discurso sostenido en estereotipos conductuales que inducen a la irresponsabilidad, colmado de contenidos gastados.
Para concluir:
Se percibe que global y localmente hay una tarea decisiva. Esta implica como mínimo, la resistencia al simplismo, a los slogans a los sketches, a los reclamos de exigencia y facilidad de restaurar valores seguros.
La simplificación se nos revela ya como bárbara, como reactiva. La “clase política del país” debe lograr esta decodificación, sino quiere caer en su cesación y empujar al país en una aparatosa caída.

Joaquín Ortega said...

Estimado profesor Eladio Hernández, sin duda que más de un gato se ha vestido de conejo para entrar al guiso jajaja abrazo

Joaquín Ortega said...

Cierto Pedro García. Muchísimas gracias por tu lectura y tus consideraciones. La cultura política venezolana, es un marco que influye pero q pienso no condiciona totalmente. La dinámica venezolana no es fija, y como dato de la realidad, las élites criollas -políticas y económicas- siguen siendo negándose a observar realidad de un mundo cambiante. Contar con una sola fuente de riqueza, también aparece haber atrofiado el sentido de previsión. Abrazo

Joaquín Ortega said...

Gracias Pedro Rafael García Molina :)

Joaquín Ortega said...

Gracias Eladio