Monday, June 23, 2008

Yo Hablo Sucio: George Carlin

Apuntes para una ponencia sobre humor:


Yo Hablo Sucio: breve catálogo de lo políticamente incorrecto



Joaquín Ortega


"Sólo hay dos tipos de humor: el que rumian los herbívoros y el que entienden los carnívoros": Kike Vallés



Tantas ciudades y tiempos distintos: Nueva York, Londres, Caracas o Sydney. Lo políticamente incorrecto se cuece en cada urbe en su propio elemento.


En la cuna de ésta forma etiquetada de vender chistes -la eterna ciudad del hombre araña y Tito Puente- encontramos el relleno del pastel: humor étnico salteado de chistes sobre polacos, negros, judíos, italianos. La omnipresencia del humor callejero, mezclado con las miradas críticas -cruzadas desde la clase baja y la clase alta- las tendencias sexuales o la posición política. De todos los continentes, algo queda en el puerto.


El humor judío, que salió de sus propios centros de diversión a la calle y se codeó con el resto de los cómicos que también padecían la ciudad, a través de sus propias raleas o identidades -Jason Alexander, Mel Brooks, Lenny Bruce, los Tres Chiflados, Rick Moranis o Jerry Seinfeld- hablan en el mismo código caminante con Richard Pryor, Freddie Prinze, Janeane Garófalo o George López.


Definir "políticamente incorrecto". Es una tarea que terminará inconclusa. Todavía más difícil de definir, si está fuera de contexto. Un abogado la llamaría un indeterminado jurídico –un concepto que remite a otro concepto y de allí a otro… y de allí a otro… convirtiendo la explicación en un loop de axiología pura.


¿Cómo definir la obscenidad si no es con ejemplos obscenos? ¿Quien decide -o debe decidir- qué es obsceno y que no lo es? ¿Qué podría acarrear decir una mala palabra dentro de una comunidad y qué premio te puedo traer dentro de otra? ¿Generarán el mismo aprecio -o desprecio- las palabras sucias, determinado el momento, entre personas que se aman o se odian?


Desde el punto de vista de la comedia el tema es bienvenido para generar controversia, y la controversia es debate, al menos en una sociedad democrática. Apelando a la llamada "hipótesis Sapir-Whorf", que postula que las categorías gramaticales del lenguaje moldean las acciones e ideas del hablante: "decir es hacer". Otros menos ortodoxos, creen que las maneras en las cuales vemos el mundo pueden ser influidas -más no determinadas- por el tipo de lenguaje que usamos. ¿El lenguaje sexista genera pensamiento sexista y de ahí brincamos a la actividad sexista?… ¿o es que acaso las jevas no se refieren a uno entre sus amigas como "mi culito"?


En Estados Unidos los más radicales han llegado hasta el extremo de cambiar la línea original de Star Trek Trek "To boldly go where no man has gone before" -de la versión original- a "To boldly go to one has gone before" en Star Trek: The Next Generation. Incluso hay versiones de la Biblia en donde el Mateo 4, 4 -aquel del "no sólo de pan vive el hombre"- se transforma en el feminista: "no solo de pan vive la gente". ¿Sacrilegio o reforma divina?


La revista Time no escapa a estos efectos "el hombre del año" se cambió por "Person of The Year". Vivimos rodeados de eufemismos -la impotencia ahora es "disfunción eréctil", la torpeza es "falta sentido motriz"- la gente se acostumbra. A este ritmo no viviremos en una dictadura sino en un "régimen político unipersonal en donde la opinión no es censurada sino supervisada para poder ser emitida"


Benjamin Franklin -tan claro en su sentido común que se casó con una mujer mayor que él, para que lo dejaran leer en paz- también nos dejó un consejo para esto momentos: "si todos los editores decidieran no imprimir nada hasta estar seguros de que no ofenderían a nadie, habrían muy pocas cosas impresas".


Ya sean productos de la llamada doble moral, del uso indiscriminado de eufemismos, de la práctica del doble discurso, argumentos de la "política de la identidad", o lo que sea, ya el mal está hecho y en cada nación culta algún legislador estará buscando justificar su sueldo montándose en la ola de éste debate. De hecho, la reciente adquisición del "kotobogari" -que suena a Bukake pero arriba de una moto- en la nueva jerigonza política japonesa, llama la atención, puesto que hasta los reyes del sushi deberán irse preparando a un sepuko verbal. A lo mejor se convierte en moda y los mal hablados, terminarán atravesándose la lengua con un piercing en forma de espada samurai. Algo que posiblemente hasta les guste.


Un digno heredero del mal hablado y cítrico Lenny Bruce es sin duda George Carlin nacido en Nueva York, humorista, actor, escritor. Su línea de humor aborda temas que a cualquiera pudieran cruzársele en la calzada, pero su ojo carroñero los convierte prácticamente en ensayos antropológicos, en reflexiones desde la propia perplejidad. Ha desnudado el lenguaje, la psicología, la religión, ha hurgado en temas sexuales, dándole incluso armas a sus más claros enemigos: los eternos amargados del conservadurismo.


Como dice en el prefacio de su texto de 1997 Braindroppings:


"las tres fuentes que utilizo son: el lenguaje inglés: palabras, frases, dichos y la manera cómo hablamos. La segunda fuente son las cosas que se experimentan cada día: manejar, la comida, las mascotas, las relaciones, los pensamientos ociosos. Es lo que llamo el pequeño mundo. Luego la tercera fuente es la que llamo el gran mundo: la guerra, la política, la raza, la muerte y los temas sociales".


Su primera actividad fuera de casa fue como Disc Jockey cuando cumplía el servicio militar -el cual nunca terminaría-. Pediría la baja para iniciar una rutina en pareja con Jack Burns que luego terminaría haciendo sólo por unos días…hasta el día de hoy.


A los 18 años siguió el consejo de su primer jefe en radio Joe Monroe "escribe tus ideas y guárdalas". Desde finales de los sesenta fue un invitado frecuente y el suplente más apreciado en The Tonight Show de Johnny Carson.


Algunos lo criticarían por su look, pero ese estilo andrajoso le ganó el respeto entre una multitud de fanáticos que apreciaban al "hippie con cerebro". George Carlin es una rara avis dentro de la fauna de las hienas mediáticas: una especie de ex alumno de los jesuitas, que se había vuelto más y más pagano. Su adoración al sol es inquebrantable, sólo un poco seguida por el respeto mostrado a la figura de Joe Pesci -acerca del caso, el stand-up del "Invisible Man In The Sky" queda como vivo ejemplo-


Su mayor notoriedad la obtiene con sus Seven Dirty Words -a saber: Shit, Piss, Fuck, Cunt, Cocksucker, Motherfucker, Tits-. A la par de sus presentaciones personales y discos anuales. Fue el primer invitado, elegido por unanimidad por fanáticos, escritores y productores, para animar la primera emisión de SNL el 11 de octubre de 1975.


Hasta el año 76 se presentaría en vivo invariablemente. Luego reduciría sus apariciones a una en el 77 y otra en el 78 -en los tradicionales especiales de HBO-, debido a una serie de ataques al corazón, de los cuales sus fans no se enterarían sino hasta una década después.


Vino el tiempo de un sitcom propio, uno homónimo en 1993 en donde encarnaba a un taxista mal hablado, descreído y rudo. En pocas palabras él mismo. Permaneció al aire hasta diciembre del 95. En el año 97 prueba las dos caras de la golosina que es la vida: muere su esposa y publica Braindroppings, convirtiéndose en un best seller y posiblemente el libro más sólido de su carrera, visto en retrospectiva.


El resto de los años 90 y la primera década del siglo XXI, trabaja en films tan disímiles como the Prince of Tides -en donde hace el papel de un gay que no rompe un plato-, y trabaja en al menos dos oportunidades con Kevin Smith en Dogma, Jay and Silent Bob Strikes Back y Jersey Girl. Una generación de adolescentes lo descubren en Bill and Ted Excellent Adventure, partes 1 y 2


En el año 2005 presenta su libro When Jesus wil bring the pork chops?, con una especie de poema postmoderno -compuesto en una lírica a mitad de camino entre George Thorogood y Joe Strummer. La construcción del texto tiene su propio ritmo y no hay duda de que sólo le hace falta un riff Garage Band para convertirla en una pieza hard rock. Allí se define como un:


"a raging workaholic, a working rageaholic, out of rehab and in denial"…"I read junk mail, I eat junk food, I buy junk bonds, I watch trash sports…I bought a microwave at a minimall, I bought a minivan at a megastore, I eat fast food in the sloe lane".


Como se ve todo un humornauta a la deriva, mantenido a flote por el dinero plástico y las caras de pánico que se proyectan desde abajo del proscenio. Una nota al azar:


"te doy un tip de seguridad: siempre lleva contigo un guante grueso de cuero cuando vayas a masturbar a un puercoespín".


¿Que sí da risa?…bueno, si no te mata el chiste por lo menos la imagen no te dejará dormir.


George Carlin es un duro, con una historia escénica viva a cuestas: por lo menos 20 discos de rutinas en vivo, más de media docena de películas, 15 o más especiales de HBO, 4 libros espesos y robustos. Es como nuestro propio Diderot en blue jean. Sigue negando creer en Dios, pero no hay duda que más allá de sus encolerizadas vendettas verbales, se ha comportado mejor que muchos cristianos que conocemos.


Ha depositado su carga de metralla sobre el pecho de los más famosos criminales corporativos- a Enron y a Chevron Texaco les ha dado hasta con una bolsa de Wal Mart-, ha denostado públicamente del profundo, aburrido y muy bien disfrazado afeminado mundo del golf, ha castigado la ignorancia de los Baby Boomers, ha criticado al fundamentalismo ecologista, la actitud de los macho-men, la supuesta seguridad en los aeropuertos. Ha hecho caldos con la terrible injusticia que implica crear un mundo sólo para niños sin pensar en los ancianos y al revés.


Su opinión urbecéntrica sobre granjeros y campesinos se contrapone al ejercicio de sensibilidad y erudición con que enfrenta el tema de los indios, nombrando sin equivocarse a las 94 tribus existentes entre Canadá y México -una rutina que deja a cualquiera que la escuche erizado por lo menos dos semanas.


La visión acerca de los gordos es la que puede tener tu papá o el mío cuando te ven tragando:


"los gordos son gordos". No deberían enlistarse dentro de los "victim groups"…"les digo gordos no por ofenderlos, es lenguaje descriptivo no ofensivo. Los eufemismos son una forma de mentir. Los gordos no tienen una desventaja gravitacional son simplemente gordos".


Así, los deja de lado y pasa a lo sustantivo:


"Si me preguntaran les diría que en Estados Unidos se han maltratado históricamente a los indios, a los negros, a las mujeres y a los gays. De los hispanos y los asiáticos no hablo porque van a gobernar el país en 20 años".


Y remata con algo digno de Through The Looking Glass:


"yo no le digo a los negros people of color…eso suena a algo que ves cuando te comes un hongo alucinógeno."


8 comments:

Anonymous said...

menos mal que nos queda george harry con sus stand`s blancos y solidarios

Arepa, Cancha y Cuca!! said...

eso vino de esta palte...el humor no es tan amplio

Anonymous said...

jajajajajaja

Anonymous said...

como ateo militante, el pana se estará dando cuenta de cuánta razón tuvo... o dejó de tener... suerte con eso Maestro, dondequiera que haya dado a parar y gracias por los favores recibidos... la risa inteligente de Carlin siempre será bien recibida adonde quiera que le toque pasar la eternidad (y afortunados sus vecinos de nube... o de paila)

Anonymous said...

"(y afortunados sus vecinos de nube... o de paila)"...

lo que nos queda...rezar por el alma de Carlin...

salud anonimo!

CyberPOLO said...

Chamo, otro dios para el panteón de los ateos

Que bueno que a los dioses se les adore despues de muertos

Así no se pasa verguenza adorando uniformes

Roberto Echeto said...

Carlin, adiós, maestro.

Desde La Barra said...

jajajaja

es cierto Don Polo

ese pante'on de dioses ateos es mas decente q cualquier tarant'in de pr'oceres

Adios Carlin mientras tanto para Carlin Don Echeto...

pronto tendremos internet directo desde el primer carso bar...