Monday, April 12, 2010

Nombre código: suegra



Humoradas
Nombre código: suegra
Joaquín Ortega

Un sobreviviente de cinco matrimonios y tres divorcios –tres divorcios, porque dos de las afortunadas, fueron dadas de baja por la pelona en accidentes disímiles- me dijo una vez una frase lapidaria: “si viéramos a la suegra como la abuelita de nuestros hijos, creo que en nada cambiaría nuestra percepción en torno a eso seres”. Y no es que sean malos los yernos y que las suegras sean chéveres, o al revés. El asunto es que cuando no se tiene nada en común no se tiene ¡y listo! No hay que devanarse los sesos tratando de encontrar afinidades inexistentes. No es posible hacerte amigo de alguien quien te cayó del cielo vía Código Civil. Por eso resulta tan inaudito ese cuento de los que dicen “mi suegra es mi mejor amiga” o “yo tengo dos mamás. Una en la casa y otra en la casa de mi esposa”. ¡Falso como compadrazgo de opuso! Eso es una muela tan horrible como pretender poner cara de gusto –a menos que seas el rey de las amalgamas bailantes y la gastritis medicamentosa- cuando tu mujer te da un beso con trasegadas sabor a café negro y cigarro detallado.

Me pregunto ¿Qué carrizo puede compartir un hombre joven con una vieja, a menos de que sea su nieto o su chulo? ¿Qué tema de conversación puede compartir un hombre con una mujer, a menos que sea su esposa? ¡Pues nada! Es efecto de una distancia, producto de la naturaleza misma, de los tiempos que los vieron crecer y de las necesidades de cada uno. Si a un soltero nunca le ha gustado hablar o compartir en familia, cuando se vuelve un hombre casado no puede ser reformateado para volverse en el “tío divertido”, ayudante de cocina, pendiente de los niños, súper comunicativo y enterado de la vida y obra de los chismes acumulados de la familia.

¿Cómo se puede uno poner al día con los cuentos de cuatro generaciones acumuladas? ¿Cómo carajo se puede saber en un año -o menos- con quién se puede ser simpático y con quien no? Y es que si hablas mucho con la prima veinteañera, entonces te pellizcan porque te la quieres levantar. Si no le hablas, automáticamente eres un insoportable. Si bebes un trago con el suegro lo estás sonsacando, si no bebes eres un aguado. Si bailas, eres un picaflor, si no bailas un aguevoneado. ¿Ustedes están viendo de lo que está hecha la vida cotidiana del novio o del marido? Es un colegio al revés en donde te premian por no ir a clase y donde te obligan a salir al recreo. En fin, si su tema es tratar de ser simpático por un rato y llevar la fiesta en paz, aquí les dejo un repelente de tiburones para las doñas, a quienes nunca nadie será perfecto para sus hijas – ¡como sí ellas hubiesen escogido al XY primario y fundamental, sí Luis!- en 7 sencillos pasos, vean cómo se neutraliza una suegra:

1. Dile desde el principio que se parece a una actriz 20 años menor que ella. Si es latina escoge con cuidado. Si ha tenido muchos maridos la actriz, puede tomar a mal el piropo. Si por el contrario, la actriz está viva, mosca. Te recomiendo escoger actrices bellas, que murieron jóvenes y con ciertos rasgos en común –dos ojos y dos orejas es suficiente- con la older que tienes en enfrente.
2. Cómprale dulces y pastas y todo lo que lo lleve a un sugar rush emocional. Recuerda que todo animal con azúcar en la sangre estará más activo, pero también más contento. Trátala como un niño. Antes de llevártela para el centro comercial métele helados en el carro, ten galletas en los bolsillos y muchos caramelos con licor adentro. Sólo ten cuidado de no darle caramelos muy melcochosos, no vaya a ser que se le peguen a la plancha.
3. Por lo menos, una vez a la semana mándala con una amiga al cine por tu cuenta. No hay nada que le guste más a una doña de esa edad, que tener tickets de cualquier cosa en la cartera y repartirlos entre sus amigas. Por un rato hablará bien de ti, pero recuerda que eso es sólo momentáneo.
4. Dile que ella es como tu mamá, pero en versión mejorada. Mosca con abusar porque se puede dar cuenta que estás jalando bola. Alaba su comida, el cuidado de su pelo y el orden de su casa con medida: sólo un piropo hogareño al día.
5. Ábrele un correo en un chat de romance otoñal; y hazte pasar por un griego retirado, que viaja por el mundo en un velero y que desea conocerla, a pesar de lo que piense su actual marido. Si la vieja es viuda, dile que el casado es él –o tú… no sé, ya me confundí- y estírale el chicle novelado por lo menos once meses.
6. Sí la suegra es bruja, como casi todas ellas, dile que te ayude a que te den un ascenso para casarte éste mismo año con su hija.
7. Sí ella no te pasa, dile lo mismo. Que quieres un ascenso, pero para hacer un postgrado fuera del alcance de su retoño.

Si te va bien chévere. Si no, mala suerte. Total ¿quién te mandó a firmar? Tu solito te fuiste al matadero.





3 comments:

Guillermo said...

jaja! que fino te quedó. Un colegio al revés está genial!

Anonymous said...

JIJIJIJIJIJIJIJIJIJIJI!!!!

Anonymous said...

te van a pisar las bolas guatón!!