Saturday, December 20, 2008

Nimiedades, Necedades, Navidades (2007)


Nimiedades, Necedades, Navidades (2007)
Joaquín Ortega

“My reputation is my business”
Santa Claus Meets Peter Drucker

El mundo no cambia en navidad, sólo sonreímos más y compramos por reflejo condicionado. En estas fiestas todo huele mejor y el ambiente se llena más de escarcha. En realidad, la víspera de la nochebuena es como una temporada gay pero sin música de Village People de fondo

En los días cercanos a diciembre es una constante el ruido de cascabeles y la letanía de los villancicos. Así, todo el mundo guarda bajo tres llaves en su inconsciente el SAF -Síndrome de Angustia Financiera- hasta el próximo enero, mes antipático que nos regala informes digitales, en donde las tarjetas de crédito aparecen sin saldo disponible y los ahorros brillan por su ausencia

Pero no veamos el futuro a mediano plazo, ojeemos el inmediato, el que anuncia comprar lo necesario para el hogar -que será inútil en marzo-, lo postergado –aquello que no compramos a tiempo- y lo de moda –que estará fuera de temporada el 25 de diciembre a las 12:01 a.m.-

Empecemos por lo necesario. Necesario será siempre para tu esposa todo aquello que sea grande, pesado y difícil de meter al hogar. Como una nueva nevera o una nueva cocina. Es la enfermedad remodeladora que comenzó con la piquiña del cambio de los interruptores y que termina con la fiebre -y ultraramificada- disposición de las tuberías. Así que todo lo que signifique romper, desinstalar y pintar se convertirá en la santísima trinidad de la “arquitectura de inspiración” de cada fin de año

Lo postergado significa en pocas palabras “lo que no me compraste porque se te olvidó”, es la sustancia de la que están hechos los descuidos, la materia de arrastre del intérprete inútil que no supo traducir el “que calor hace” de las 2 a.m. con el “compra ya el ventilador de techo”. Y es que si acaso naciéramos leyendo la mente de las mujeres, posiblemente habría menos veneno para ratas en las tazas de chocolate de tantos flemáticos maridos ingleses, pero seguramente, también tendríamos un menor número de novelas de misterio procedentes de la pérfida Albión

Lo de moda puede ser cualquier cosa que tenga -o no- la vecina, y es que en la lógica de la mente femenina la envidia es un sentimiento que supone tanto el ansia como el desdén de la cosa a envidiar. Si la vecina –llamémosla de ahora adelante como “la esa”- tiene el objeto, entonces nuestra jeva lo querrá para mostrar que ella también lo tiene, pero a veces si “la esa” lo tiene, ella ya no lo querrá -aunque en el fondo desee el objeto no para echárselas, sino para usarlo de verdad-

Disculpen si la explicación quedó más enredada que un capítulo resumen de Lost, pero en conclusión, toda moda muere al mostrarse, así como las hadas van a la tumba cada vez que un niño deja de creer en ellas

Ahora, vayamos a lo que me proponía desde el principio. Hagamos un ejercicio de suposiciones. Imaginemos que ese señor generoso y entrado en carnes conocido como San Nicolás, San Niklas o Santa Claus -que viene a ser la pronunciación anglo de éste nombre venido del extremo norte del planeta- tuviera su base de operaciones en nuestras tierras. Muy probablemente tendría que vivir dentro de su oficina las siguientes situaciones:

• La línea del teléfono se caería cada 20 minutos y se le ligarían las llamadas con dos sex shops y tres escuelas de flamenco
• Las cartas que le enviaran por Internet caerían en la bandeja de spam. Mientras que en la bandeja de entrada estarían media docena de ofertas de penis enlargement
• Las secretarias abrirían los sobres de niños importantes y harían esperar en el pasillo a los duendes
• Cada vez que San Nicolás iniciara una dieta, un jodedorcito le enviaría un pasticho en el almuerzo y golfeados a media tarde
• La música de fondo en el ascensor sería una versión en reguetón de “era Rodolfo un reno… al que le gustaba el perreo, el perreo , el perreo, el perreo”
• Desde el sindicato imprimirían volantes que rezaran: “¡Pesebre unido jamás será vencido!”, “¡En este taller están pasando cosas!”, “¡trineo, pesebrismo o duende!”, “¡Chúo, amigo el pueblo está contigo!”
• En el comedor chismearían, cuando le vieran la nariz roja a Rodolfo el reno: “ese es un parrandero, por eso tiene esos cachos”
• Nadie creería en la versión de que San Nicolás baja por la chimenea porque siempre tiene el disfraz listo de tintorería
• Los caleteros, una vez prendidos le gritarían: “¡vaya agüelo a echarse un palo y a quitalse ese pijama!”
• Más de una mala lengua diría que San Nicolás se lleva cesta tickets escondidos en la barba

¡Ay hermosos asuetos, cómo nos revelan que lo único fácil que tiene la navidad es trasnocharse y subir de peso!

3 comments:

Anonymous said...

"• La música de fondo en el ascensor sería una versión en reguetón de “era Rodolfo un reno… al que le gustaba el perreo, el perreo , el perreo, el perreo”
• Desde el sindicato imprimirían volantes que rezaran: “¡Pesebre unido jamás será vencido!”, “¡En este taller están pasando cosas!”, “¡trineo, pesebrismo o duende!”, “¡Chúo, amigo el pueblo está contigo!”

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA GENIAL JAJAJAJAJAJA

McViccar said...

"Necesario será siempre para tu esposa todo aquello que sea grande, pesado y difícil de meter al hogar. Como una nueva nevera o una nueva cocina. Es la enfermedad remodeladora que comenzó con la piquiña del cambio de los interruptores y que termina con la fiebre -y ultraramificada- disposición de las tuberías"

Santo, santo es el señor!!!!

lo he vivido hermano , lo he vivido!!!!

el matrimonio no es una palabra...es una condena....

hAMPLIZ said...

" el SAF -Síndrome de Angustia Financiera- "

!!!!!!!!!!!!!!JA JA JA JA JA J AJ AJ AJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

TE VOY A CITAR JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!!!!!